Padres y madres con rostros tristes y alegres: esto es lo que se pudo observar durante el pasado Campeonato Centroamericano y México de Natación, CAMEX 2004, el cual tuvo como escenario la Piscina Eileen Coparropa de la ciudad capital.
Pero, en este evento de la natación regional, hubo padres en cuyos rostros jamás se vieron reflejados sentimientos de tristeza. Dos de ellos fueron los papás de los tritones Edgar Crespo y Diego Castillo, quienes fueron los dos atletas criollos más destacados durante el CAMEX.
Ni el señor Castillo ni el señor Crespo podían contener sus emociones cuando sus hijos se zambullían en las aguas de la Eileen Coparropa para defender los colores patrios.
¡Vamos Diego! ¡Vamos Diego¡ ¡Fuerza Diego! gritaba, a toda voz, el señor Carlos Castillo, quien es directivo del Club de Natación Delfines Azules, cada vez que su hijo competía.
¡Bien Crespo! ¡Bien...!, es lo que decía el padre de Edgar.
Al final, no hacía falta preguntarles cómo se sentían por las actuaciones de sus hijos: sus caras, luego de un diluvio de medallas de oro y plata, estaban anegadas de emoción. Estos son los padres de la natación, los fanáticos y admiradores número uno de sus hijos.