La división bananera de Puerto Armuelles, que antes operaba la Chiriqui Land Company y ahora es administrada por una cooperativa de trabajadores, está inmersa de crisis en crisis. Sus gastos son mayores que los ingresos y por lo tanto enfrenta un problema de liquidez que la mantiene al punto de la quiebra.
Cada cierto tiempo, el Estado debe inyectarle fondos para cubrir el pago de la planilla. Ya antes le otorgó un préstamo por casi 20 millones de balboas para adquirir los activos de la transnacional, que debe ser pagado con un porcentaje de las cajas de banano que exporta. Ahora, los trabajadores iniciaron ayer una huelga.
Para algunos la paralización es un suicidio, porque los trabajadores se están haciendo una huelga a ellos mismos, porque los obreros son una especie de accionista en la cooperativa bananera.
Según la dirigencia sindical, el problema es que la transnacional bananera se lleva toda la ganancia al comercializar la fruta y propone renegociar el contrato de compra y venta de la fruta suscrito durante el gobierno arnulfista.
Desde la segunda década del siglo pasado, la exportación bananera fue la principal actividad económica en Puerto Armuelles, que tuvo años de bonanza por ello. Desde finales de los noventa, los problemas generados con los sindicatos y luego con el mercado europeo, fueron afectando el negocio al punto que la Chiriqui Land Company prefirió ceder sus plantaciones.
El sindicato de trabajadores conformó una cooperativa. Los obreros se transformaron en empresarios, pero el experimento hasta ahora no ha funcionado. Las razones son diversas, pero al final lo que cuenta es que la nueva compañía sufre una crisis y debe ser subsidiada por el Estado.
Puerto Armuelles enfrenta un grave problema de desempleo. . No hay que olvidar que tradicionalmente, el distrito de Barú ha sido una región combativa y de gente que no se anda con tembladera al momento de adoptar decisiones.