Una de las alternativas fáciles para abaratar el alto costo de la canasta básica familiar es produciendo nuestros propios alimentos en los huertos caseros.
Yu Mei De Wang, de 64 años y de procedencia oriental, manifestó que vino a Panamá cuando era muy joven.
Alegó que en un pequeño terreno pudo producir de todo, durante toda la época del año, porque la tierra no necesita de mucho abono.
De Wang, quien reside en la ciudad de Santiago, dedica sus tiempos de ocio a la siembra de maíz, frijoles, yuca, camote, ajíes, plátano, papaya, mango, guayaba, maní, piña, entre otros, que son para el consumo del hogar.
Los huertos caseros además de producir alimentos a la familia sin necesidad de gastar tanto permiten a los miembros del hogar aprender a cultivarlos y convivir en armonía.
Yu Mei De Wang revela que en poca tierra siembra de todo lo que siempre necesita para poner algo a la mesa y cosecha en abundancia sin muchos gastos de abono, porque aprovecha la maleza que corta como abono orgánico en caso de que la tierra no sea muy buena.
Dijo que muchas personas en la ciudad de Santiago poseen grandes extensiones de tierra y no saben aprovecharla para producir tomate, ají, frijoles, arroz, maíz que son productos que con poco abono se recuperan y dan una abundante producción para el consumo de la familia.
"En el patio de las casas se puede sembrar plantones de culantro, pimentones, maní, plátano, piña y maíz y se obtiene buenas cosechas. En los mercados estos productos tienen precios elevados, sembrando se puede abaratar los costos", expresó la señora.
RECOMENDACIONES
De Wang recomienda a las personas sembrar, porque sirve como terapia familiar y en poco tiempo se ven los resultados de una producción que se hizo con tus propios esfuerzos y eso hasta lo anima a continuar.
Manifestó que con la inflación existente y los altos costos de la producción nacional no queda otra alternativa que aprovechar el recurso tierra para ponerla a producir lo que se come diariamente.
ESFUERZOS
Yu Mei De Wang contó que a sus 64 años siente muchas energías para seguir sembrando lo que le gusta comer, por eso en su lote siembra de todo para no tener que comprarlos.
No tiene asesoría profesional de nadie y su producción ha sido excelente, ahora tiene guayaba de las que sirven para la exportación que ya no compra en los supermercados, porque en su huerto ya tiene suficiente.
En la época seca cosechó sandías muy dulces que le duraron casi tres meses, ahora reemplazó esa parte de la tierra y le sembró maní, arroz, camote y calabaza que en las próximas semanas hará una nueva cosecha.
Hizo el llamado a los que poseen un pedazo de tierra para que le den el mejor de los usos; pero sembrando los productos que se usan a diario y que tienen sus costos en el mercado y que representan gastos para el bolsillo. Alegó que la experiencia es buena y gratificante para la familia.