Católicos de todo el mundo celebran el Día de Pascua, considerado el día más feliz del calendario cristiano, sabiendo que estará ensombrecido por la tristeza y la incertidumbre sobre la salud del Papa Juan Pablo II.
Mientras trabajadores del Vaticano estaban decorando la plaza de San Pedro con decenas de miles de flores procedentes de Holanda y alineaban las sillas, la ausencia del Papa en todos los eventos celebrados esta semana ha desatado la preocupación.
Quizás el padre Raniero Cantalamessa sea el que mejor describió el humor en el Vaticano y Roma en esta Pascua.
"Que te mejores pronto, vuelve pronto, padre sagrado, la Pascua no es Pascua sin ti", dijo en el sermón del Viernes Santo en la Basílica de San Pedro.
El Papa, de 84 años y que se perderá la vigilia de Pascua en la Basílica de San Pedro el sábado por la noche, ha estado ausente por primera vez en sus 26 años de pontificado de todos los actos de Semana Santa, que se iniciaron hace seis días con el Domingo de Ramos.
La misa del sábado por la noche será oficiada por el cardenal Joseph Ratzinger, líder de la Congregación por la Doctrina de la Fe y uno de los ayudantes más cercanos del Papa.
Se espera que su participación en el Domingo de Pascua se reduzca al mínimo para permitir que conserve su aliento y continúe con su convalecencia tras la traqueotomía a la que se sometió el 24 de febrero.
Según fuentes del Vaticano, el Papa, que regresó al Vaticano tras salir del hospital el pasado 13 de marzo, se prevé que únicamente bendiga la Pascua, quizá solamente con un gesto con la mano.
Aún no estaba claro si tendrá fuerzas suficientes para hablar. La última vez que habló en público fue hace dos semanas.
Uno de sus ayudantes, el arzobispo Leonardo Sandri, leerá el mensaje de Pascua del Papa, y saludará por él la Pascua en muchos lenguajes, tal y como normalmente hacía el Papa.
La Pascua es el día más importante en el calendario litúrgico cristiano desde que se conmemora la resurrección de Cristo tres días después de su crucifixión.