Los detenidos en la cárcel pública de La Chorrera aprovecharon la visita de la Primera Dama de la República, Vivian Torrijos, para denunciar la mala alimentación que reciben, al igual que la escasez de agua potable, hacinamiento y la lentitud con que son resueltos sus procesos.
Por más de ocho meses, afirman los reos, desayunan, almuerzan y cenan dos pequeños trozos de salchicha en las comidas, y de esto la única respuesta que han recibido es que el Gobierno adeuda a la encargada de suministrar los alimentos, más de 37 mil balboas.
Agregan que por semanas enfrentan dificultades con el suministro de agua potable, lo que les impide asearse.
Advierten además que a sus familiares no se les permiten suministrarles leche, papel higiénico, pan ni cigarrillos, entre otros artículos; sin embargo, dentro del penal hay custodios que se dedican a venderles los mismos productos.
A estas denuncias, la viceministra de Gobierno y Justicia, Olga Golcher, aceptó que hay de limitaciones presupuestarias para mejorar el centro penal y la necesidad de revisar las estructuras de la cárcel de La Chorrera .