Faltaban sólo dos para la Navidad, cuando Deysi Danit Gil Beaurigard, de 37 años, fue llevada a la Cárcel de Mujeres dejando a sus cincos hijos, entre ellos una bebé de apenas 8 meses de nacida, en manos de su madre. La joven fue condenada a 3 años de prisión y 200 días multa por supuesto peculado.
Este hecho ocurrió en la comunidad de Río Congo, corregimiento de El Arado, distrito de La Chorrera, siendo la afectada, Gil Beaurigard, quien trabajó como corregidora de El Arado desde el 16 de septiembre de 1999 al 14 de febrero del 2000, cuando su nombramiento se dejó sin efecto.
El fundamento de su condena se sustenta en la sentencia proferida por el Juzgado Primero de Circuito de lo Penal del Tercer Circuito Judicial de Panamá, en que se señala como hechos probados que el 8 de febrero del 2000 se realizó una auditoría en la corregiduría de El Arado, resultando un faltante de B/.800.45.
Previo a este hecho, Deysi luchaba para criar sola a sus cinco hijos, ya que su primer compañero fue asesinado y el segundo la abandonó sin darle el apellido a sus otros vástagos, luego de lo cual logró trabajar en la Corregiduría.
Aquel 22 de diciembre del año 2003, cuando Deysi luchaba planchando hasta altas horas de la noche, tratando de echar adelante con sus 5 hijos, se presentaron unidades de la Policía Nacional a su residencia. Su madre pensaba que como era Navidad, se trataba de alguien que había ido a llevarle algo para los niños.
Deysi tiene ya 10 meses en prisión, mientras que sus hijos crecen en medio de grandes necesidades. La abuela paterna, Rosa Cano, quien además tiene una hija epiléptica, está criando a sus tres niños y su hermana Ernestina Gil, madre de 6 hijos, se llevó a los dos más pequeños.
La abuela Rosa, dice que todo este tiempo ha sido muy difícil para ella, pues sólo depende de un hijo que la ayuda. "Tengo que atender a los 3 niños; Aquilino de 11 años, Eduardo de 10 y Deysi de 8 y mi hija que es impedida, por suerte ellos se ayudan unos a otros con los estudios", comenta la abuela.
La situación de Ernestina, la tía de los niños, es precaria también; trabaja sólo un día a la semana limpiando en una casa, y no descansa buscando como puede conseguir la libertad de su hermana.