La Defensoría del Pueblo ha revelado ayer los ingresos que perciben los consulados panameños en el exterior. Las cifras se estiman en 56 millones al año y hay encargados de esos despachos que perciben honorarios que casi alcanzan el millón de balboas.
Para nadie es un secreto que a los consulados de Tokio, Kobe, Londres, Pireos, Seúl, Manila, Nueva York, Hong Kong, Singapur y otros, se envía a los amigos del gobernante de turno, para que se salven para toda la vida.
Ya es hora que se revisen esos "honorarios" consulares y que gran parte de los dineros que van a parar a los bolsillos de los favoritos de los gobiernos, se transfieran al Tesoro Nacional.
Si bien es cierto que los consulados prestan hoy día un gran trabajo en la promoción de nuestra marina mercante, también es una realidad que con los avances tecnológicos como el internet, la labor se les ha facilitado.
El país enfrenta una estrechez fiscal y no es correcto que un grupito de privilegiados se embolse millones de dólares, mientras el resto de la población tiene que rumiar la pobreza.
La transparencia que tanto pregona el gobierno de la Patria Nueva no debe limitarse a la difusión de los ingresos. Hay que ir más allá.
Se hace necesario que esos fondos en exceso que hoy reciben algunos cónsules, lleguen a las arcas del Estado.
¡Esperamos acciones en concreta y no una mera propaganda propia del marketing político!