Los cubanos se apresuraron a intentar cambiar dólares por pesos convertibles y gastarlos en las tiendas en divisas tras conocer la decisión del gobierno socialista de suspender la circulación del dólar en la isla a partir del 8 de noviembre.
El presidente Fidel Castro anunció el fin de las transacciones comerciales con dólares en Cuba, en respuesta a las "acciones pandillescas" de Washington contra la economía de la isla. El dólar circulaba libremente en la isla desde 1993.