Las bancadas oficialistas hicieron caso omiso a los reclamos de sindicalistas, ambientalistas, gremios empresariales y organizaciones de la sociedad civil y aprobaron en un proyecto la reformas de los Códigos de Trabajo, Penal y Judicial, así como otras seis leyes.
Por 42 votos a favor y 17 en contra se pasó a tambor batiente el proyecto 9-1, aprovechando que la mayoría de los panameños estaban entretenidos en los partidos de la Copa Mundial de Fútbol.
Sin embargo, desde las gradas se observó que no hay respeto hacia los diputados y ministros. Se les gritó toda clase de insultos. No aplaudimos ese tipo de manifestaciones, pero a eso se exponen los políticos cuando no escuchan los reclamos de una sociedad, que ya amenaza con desbordarse ante los excesos de los que ostentan el poder.
Un alto funcionario clamaba para que los ministros encargados de los temas debatidos salieran a explicar el alcance de las medidas, pero qué se puede explicar cuando un proyecto tan complicado se presenta a la Asamblea y a toda prisa se le dispensa sus tres debates en apenas cuatro días, otorgando cinco minutos de intervención a los interesados, durante el desarrollo del primer debate en la Comisión de Transporte.
Ayer hubo que prohibir el ingreso del público a las gradas del Palacio Justo Arosemena. El oficialismo alegó que los anteriores gobiernos reformaron hasta 12 leyes con un proyecto que otorgaba poderes extraordinarios al Ejecutivo. Eso también estuvo mal y no se puede justificar un exceso con otro exceso; mal de muchos, consuelo de tontos.