Para gobernar un país no sólo es necesario que los componentes del equipo gobernante sean sólo jóvenes, plantear eso ya es un error, y así parece ser el estilo que utilizará el presidente Torrijos, olvidando el ideal antiguo de la sabiduría, que estriba en una fusión entre la teoría y la práctica.
Esto quedó plenamente demostrado cuando en el caso del magistrado César Pereira Burgos, el gobierno en pleno lanzó frases hirientes en contra de quienes llegan a los 75 años de edad, ignorando que un gobierno joven, pero sin experiencia no promueve el cambio, todos los que pasamos de los sesenta años, sabemos que la teoría por sí sola no refleja lo vivencial. El tener títulos y más títulos, no necesariamente es tener sabiduría práctica, ya lo dijo Aristóteles, la sabiduría se adquiere con la experiencia y con los años, fundamentalmente a fuerza de confrontar opiniones diferentes, Jacobo Rousseau, dijo a su vez, "en la juventud estudiamos la sabiduría, y en la vejez la aplicamos", palabras con mucho contenido.
Los traspiés que desde hace 71 días, está dando este gobierno compuesto de jóvenes, es el producto de esa gran inexperiencia que tienen con el manejo de la cosa pública que para desconcierto del país, hacen gala en cada momento, que se dirigen al pueblo, para brindar una explicación.
Señor Presidente usted para bien o para mal es el Presidente de todos los panameños, por lo tanto no puede dirigir un gobierno excluyente, además debe recordar, que las canas representan el tiempo, los golpes, la lucha por la supervivencia, la juventud se instruye, la sabiduría te transforma, es un refrán muy conocido, que aplicándolo, es la solución a los malos momentos que vive el país. Señor Presidente, aquellos que en su gobierno le llaman "los viejos" tienen unas características: no buscan competir, no se apresuran en sus decisiones, no hablan demasiado, ni tampoco se enredan al decir las cosas, no eliminan el sentimiento, no se marean por los aplausos, jamás se molestan por las críticas, todo lo contrario las acogen, y nunca se comportan como unos sabelotodo, y todo eso señor Presidente sólo lo otorgan los años, esos señor Presidente se llama experiencia, otros le dicen sabiduría, eso señor Presidente le falta a esos jóvenes que le rodean y que le dan esos consejos que tienen al país paralizado. ¿Existe la receta para que el joven adquiera sabiduría? Desde luego que sí.
Acercándolo a quien la tiene, hay dos saberes: uno circunscrito a la investigación y el otro abierto al mundo y a los dilemas del día a día. Un gobernante es sabio, cuando toma conciencia que en su gobierno existe un déficit de experiencia y todo indica que en su equipo de gobierno ese déficit ya es notorio.