Iba en un bus de Tumba Muerto y le pagué al conductor con un balboa. Me devolvió los correspondientes 75¢ y al revisar mi vuelto me di cuenta que una de las monedas no la había visto.
Esta moneda corresponde a una de 25 centésimos alusiva al Complejo Monumental de Panamá Viejo, declarado patrimonio Histórico de la Humanidad por la ONU. La misma refleja la torre de la catedral del lugar en primer plano.
Pero, ¿cuándo fue que se puso en circulación esta moneda?
Según una investigación realizada por Crítica en el Banco Nacional de Panamá, quien se encarga de distribuir las monedas de nuestro país, para poder acuñar esta moneda se adicionó un artículo transitorio al código fiscal que dicta la disposición de la confección de la moneda.
Se hizo oficial en la Gaceta del 11 de agosto del año 2003. La moneda está hecha de cuproníquel (combinación de 75% de cobre con 25% de níquel), tiene un diámetro de 2.45 milímetros y pesa 5.67 gramos.
El gobierno de ese entonces (2003) autorizó la fabricación de 2 mil monedas de prueba de calidad (para exposiciones y recuerdos) y 6 millones de estas monedas que son las que se pusieron a circular.
De acuerdo con el límite o el margen de tolerancia, se podrán hacer variaciones de diámetro o peso no mayores del 20% de las especificaciones, según se desprende de la Gaceta Oficial.
Asimismo, se faculta al MEF para que pueda acuñar más monedas de ser necesario.
Los fondos de ganancia que se tengan de esta moneda, fabricada por la empresa Royal Canadian Mint, serán traspasados al Patronato de Panamá Viejo, para la conservación de las ruinas, especialmente de su principal símbolo, la torre de la Catedral.
Esta moneda de Veinticinco centésimos se une a la conmemorativa de la educadora Sara Sotillo, que se acuñó para el centenario. Estas dos son las únicas monedas conmemorativas que se han acuñado desde el 2000.