En nuestros pueblos del interior existe una apegada devoción hacia los santos; por supuesto que nos referimos a los católicos que somos la gran mayoría. A la Patrona del pueblo es a quién más ocupamos para que interceda ante Dios y su Hijo para que nos haga un milagro, a un familiar o amigo.
Razón por la cual es deber y casi obligación mantener al santo o santa preferida, en las mejores condiciones para que reluzca en el altar ante la mirada de todos sus fieles devotos. Para eso existen comités, cofradías o alguien pudiente, que sus antepasados fueron favorecidos, o el mismo con algún favor del santo o santa, y a cambio se compromete a pagar los costos de la restauración antes o después de las fiestas patronales.
El caso que mostramos hoy trata de la Virgen del Carmen, de Chitré, de la cual sus fieles devotos, agrupados en una "cofradía", mandaron a restaurarla después de pasada sus fiestas patronales que fueron el pasado 16 de julio. Para eso contrataron al artista restaurador Alejandro Alvarez, becado por la Organización de Estados Americanos (OEA). Es especialista en la restauración de monumentos religiosos.
Participó en la restauración del altar mayor de la Iglesia San Atanasio de La Villa de Los Santos, Monumento Histórico Nacional; también en la restauración del "Santo Sepulcro" de Chitré.
Alvarez explica que para las orlas del vestido de la Virgen, utilizó "pan de oro " de 24 quilates traído de Portugal, es de mejor calidad.
PASO HACE...
11 años...El 24 de enero de 1993, el sorteo de la Lotería Nacional de Beneficencia se jugó por tercer año consecutivo en los terrenos de la Feria de San Sebastián de Ocú, gracias a las gestiones que realizaron miembros del patronato con los administrativos de esa entidad benéfica. Como en años anteriores, el sorteo estuvo complementado con una rica demostración de expresiones artísticas y folclóricas autóctonas de la región ocueña.