El deporte de los puños, como es conocido el boxeo por las personas que disfrutan de esta manifestación de ejercicio físico, acompañado por rápidos movimientos y fuertes golpes, es practicado en su mayoría por hombres;, sin embargo, cada vez hay más mujeres que suman su pasión por esta práctica.
La joven Lisbeth Omaira Gallardo, de 20 años, es una representante del "sexo débil", quien ha sentido gran satisfacción por el boxeo, señalando que desde pequeña le ha llamado bastante la atención.
Según Lisbeth, siempre ha visto este deporte en la televisión, además que tiene un hermano boxeador, quien influyó en ella para que tomara la decisión de practicar esta disciplina deportiva, que con mucho esfuerzo ha realizado durante varios años.
Indica que sin el debido entrenamiento se subió a un ring de boxeo y de esa manera fue como tuvo su primera pelea, que lógicamente iba a perder, porque no tenía la noción plena de lo que se debía hacer para ganar.
Luego de esto, Lisbeth se ha dedicado de lleno a fuertes entrenamientos que realiza en las tardes para ser lo que quiere, una de las más grandes y reconocidas boxeadoras profesionales de Panamá.
Ya son cuatro años que esta joven del distrito de Bugaba acude religiosamente en las tardes a la cancha del barrio de Solano en la Concepción, para correr, saltar la cuerda y practicar los movimientos que se deben tener en cuenta en una pelea, según le indica un instructor que le ha brindado su ayuda. "Durante estos cuatro años, me ha ido bien y quiero salir adelante y ser una campeona aquí en Chiriquí" señaló.
Para Lisbeth, que es conocida en el boxeo como "La Sayallín 1", lo que le hace más difícil el desempeño en un deporte como este, es la falta de apoyo de todo tipo, tanto por la actividad, que a pesar de merecidos reconocimientos que le ha dado al país, no logra obtener la atención de patrocinadores, por tratarse de una mujer.
La joven peleadora no cuenta ni con los implementos debidos para sus prácticas, ya que no tiene guantes, soga, saco, pera, y mucho menos posee zapatos y ropa especial para este deporte, además de otros implementos, puesto que, Lisbeth viene de una familia humilde de varios integrantes.
Las necesidades son uno de los principales obstáculos para la boxeadora chiricana, quien manifiesta que le gustaría contar con un trabajo que le permita ayudar a su familia y a la vez trataría de obtener los implementos necesarios para el desarrollo de la actividad que tanto le gusta y que sueña con desarrollar en grande.
A pesar de los inconvenientes, es el deseo, el amor por la actividad y el apoyo de su familia y los miembros de la comunidad, lo que mantiene a Lisbeth practicando todos los días para llegar a un ring en algún momento, como lo ha comentado en reiteradas ocasiones.
Cuenta con varias experiencias, donde ha participado boxeando con otras mujeres en la propia provincia de Chiriquí, no obstante, se sabe que el sexo femenino aún no es tomado en cuenta para eventos boxísticos y eso es lo que se debe cambiar.
Sobre todos los problemas y necesidades, Lisbeth Gallardo manifiesta que le gusta mucho el boxeo e invita a otras jóvenes a que practiquen este deporte que es muy bonito y deja grandes glorias cuando se obtiene la victoria.