"Las obras quedan, pero las molestias son pasajeras" esa es la excusa emitida por el Ministerio de Salud, quien es el ente responsable de la ejecución del macroproyecto de Saneamiento de la Ciudad y la Bahía de Panamá.
Aunque la población reconoce que a través de este proyecto se evitará que estén en contacto con las heces e inmundicie a causa de un sistema de alcantarrillado colapsado, las quejas e inconformidades no se hacen esperan por parte de los residentes.
El cierre de las calles, polvo, suspensión del servicio de agua y ruido son algunas de las incomodidades que paceden los pobladores cada vez que realizan trabajos para la colocación de tuberías y otras conexiones que forman parte del proyecto.
Pero, aún el disgusto es mayor cuando concluyen los obras y la calle la dejan peor de lo que la encontraron.
Eso lo han vivido los habitantes de la urbanización de Campo Lindbergh, en Juan Díaz, el sector de Santa Rosa, en el distrito de San Miguelito, y sector de Santa Elena, en el corregimiento de Parque Lefevre.
Las calles terminan siendo una capa de alquitarán, desniveladas, sin hombros y llenas de huecos.
Sin embargo, la Unidad Coordinadora del Proyecto Saneamiento de la Ciudad y la Bahía de Panamá del Ministerio de Salud aseguran que estos casos las inspecciones son constantes a cargo de las empresas Nippon Koei y FG Guardia, quienes tienen la obligación de velar por el cumplimiento de las especificaciones técnicas y condiciones contractuales por parte de los contratistas de cada una de las obras.
La Unidad Coordinadora argumenta que antes de ejecutar se realizan estudio de campo y suelo a fin de verificar la efectividad de lo planteado, sin embargo, en algunos ocasiones se presentan fallas técnicas inesperadas.
Afirman que es política del proyecto Saneamiento de la Ciudad y la Bahía de Panamá, además de una responsabilidad contractual que las empresas que ejecutan las obras reparar las afectaciones producto de las actividades a un estado igual o mejor que el original.
El Ministerio de Obras Públicas (MOP) también es parte de esta supervisión y finalmente es quien da el visto bueno.
Argumentan que en el caso de quejas puntuales asociadas a la ejecución de los trabajos pueden ser canalizadas directamente a los contratistas o las empresas supervisoras.