Mito: La educación sexual te lleva a tener relaciones sexuales más pronto. Falso. Esta disciplina le enseña a la gente a que conozca su sexualidad, su cuerpo, acepte sus necesidades y si quiere satisfacerlas, lo haga de forma responsable. No potencia, educa; porque los seres humanos venimos de una relación sexual, por ello las realizamos y no sólo con el fin de procrear, sino también por placer.
Mito: Hay vaginas demasiado anchas para algunos penes. Cierto. Esta se ensancha por los partos, enfermedades y cirugías, pero existe la posibilidad de estrechar una vagina por intervención quirúrgica.
Mito: Ser frígida significa no sentir nada. Falso. El término frígida ya no se usa, es disfunción anorgásmica.
Es aquella mujer que se excita, pero no logra el orgasmo. Ahora, como no logran llegar al punto máximo, algunas piensan que para qué se van a estimular si no lograrán llegar.
Mito: El marido tiene derecho a abusar sexualmente de su esposa. Falso. Muchos maridos lo hacen porque creen que al casarse pueden hacerles lo que quieran. La mujer tiene el derecho a decir que no cuando lo desee.
Mito: La mujer debe esperar a que el hombre le proporcione el orgasmo. Falso. Cada quien es responsable de su felicidad sexual. La mujer debe decirle a su esposo como excitarla para llegar a él.
Mitos: El tamaño del pene es importante. Cierto. Esto si importa, pero, generalmente, los hombres reúnen las condiciones necesarias para satisfacer a una mujer.
Mitos: El sexo oral no transmite enfermedades venéreas. Falso. Toda mucosa puede transmitir infecciones.
Por lo que una vagina o un pene que padezcan alguna enfermedad y se realiza el sexo oral, pasará a la boca.