Considerando que fue una acción inconsulta e ilegal, transportistas de carga de Panamá se fueron a paro como medida de protesta y cerraron parcialmente el paso por la frontera.
La acción de los panameños es avalada por sus colegas de Nicaragua y Costa Rica, que ven como injusto el hecho que les pongan un sello electrónico, cuyo costo tienen que asumir ellos.
Sólo los vehículos pequeños podían pasar de un lado a otro.