El abandono en que se encuentra la cárcel de La Chorrera, la cual funciona dentro de la sede de la Policía Nacional, es una bomba de tiempo a la cual el Sistema Penitenciario debe poner atención, máxime cuando existe un informe de la Defensoría del Pueblo, en el que se hace un llamado de atención.
La falta de agua potable dentro del penal, lo cual recientemente se intentó corregir con la ayuda del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales a través de la limpieza de un tanque de almacenamiento; la falta de custodios civiles y severos daños en los sanitarios, son algunos de los problemas.
Por años, los reos han estado obligados a defecar en bolsas, que arrojan por las rejas de la celda, cayendo en el patio de las casas que colindan con el penal, o son depositadas en bolsas negras que luego son sacadas al basurero.
Según un custodio civil, que trabaja en la cárcel de La Chorrera, el 80% de los desechos que salen del penal son heces fecales de los reos. Estos y muchos problemas son los que buscan solucionar.