Casi una humillación, que nos devolvió al paladar el dulce sabor de la victoria después de tragar amargo aquel viernes negro que el fútbol, por difícil que sea, deberá olvidar.
Si tratar bien a los invitados es propinarle una soberana paliza, entonces Panamá es un pésimo anfitrión: el peor.
Por otro lado, la experiencia en el juego técnico, el trabajo en grupo y una afición que apabulló los intentos de algarabía de la barra contraria eran, sin duda, una de nuestras cartas fuertes que determinaron la victoria.
El camino hacia la prueba máxima de fútbol americano internacional, el Mundial Sub 19 de Fútbol Americano, dejó de ser un sueño para convertirse en un objetivo real.
Con tres anotaciones del singular Michael Olson, dos de Robbin Sánchez, una de Rubén Ramos, una de Jaime Arias y una de Tomás Espinosa, la absurda pizarra de 52 a 6 señalaba una victoria para Panamá ante la selección de Bahamas, nuestro primer rival en el camino al Mundial Ohio 2009.
El que pierde se va. El 12 de febrero, Panamá llegará a Distrito Federal, para enfrentar a los de casa. Un difícil México se nos aparece en el camino y contra ellos se decidirá nuestro cupo al mundial.
Los entrenamientos nunca pararon, pero la preparación que se lleve a cabo desde ahora será clave en nuestro desempeño en la que será nuestra en tierra azteca para celebrar este Campeonato Mundial, en donde los mejores jugadores en edad de preparatoria del mundo competirán en la ciudad de Cantón, Ohio en Estados Unidos.
ESPECTADORES: LA TAQUILLA ESTUVO REPLETA
El fútbol americano encontró en el Estadio de Balboa un aproximado de 700 aficionados; ferviente fanaticada que vivió minuto a minuto los momentos más emocionantes del partido en Panamá y Bahamas.