domingo 25 de enero de 2009

 

S E C C I O N E S

EPASA EN LINEA

PANAMA AMERICA

DIAaDIA EN LINEA

REVISTA SIETE!


primera plana

portada

nacional

política

opinión

el pueblo habla

relatos y reportajes

la voz del interior

deportes

el mundo

viva

en la cocina

consultorio médico

sucesos


ediciones anteriores

buscador de noticias

clasificados EPASA

otros sitios de interés

CRITICA
 


  ESPECIALES

RESCATE DEL OLVIDO
La pintura popular en Panamá

Por: Silvano Lora (q.e.p.d.) | José Morales Vásquez. ([email protected])

haga click para ampliar la imagen

Un paisaje colorido.

Investigador de Arte

Consideramos este arte como representante de la cultura nacional por el carácter permanente conque representa la esencia de la realidad panameña comportando en la selección de sus temas y en la vehemencia y la reiteración del sujeto, el amor por su tierra y una identificación con la realidad histórica panameña.

El pintor popular escoge sus temas y por éstos, nosotros identificamos la realidad del fenómeno histórico. Para la imaginación del pintor Panamá es, ante todo, el mar (son muy numerosos los cuadros marinos), el horizonte cargado de barcos, las olas del mar, o mejor dicho, los dos mares que bañan sus costas. Encontramos en sus temas las más variadas caracterizaciones del extraordinario mosaico racial y cultural (retrato de India cuna. Restaurant A. P. Retrato de un negro con bombillos en los ojos por Sinestera. Múltiples cuadros, polleras) y, sin embargo, un sentimiento de unidad se respira.

Dos elementos más completan la idea de conjunto. Uno que trajo por necesidad de mano de obra para su construcción esa conjunción de razas y de pueblos: El Canal. El otro, un continente de rica carga humana que motiva el amor por el paisaje: La naturaleza.

Elementos pues que constituyen toda la razón histórica: La tierra, el hombre y sus creaciones que transforman el mundo. Estos elementos priman en la pintura popular panameña: El mar, la tierra con su fauna y su fabulosa flora, el hombre y su vivienda siempre presente, el canal.

Cabe señalar, no obstante, que la variedad y la riqueza de la flora es ignorada en cuanto a su identificación naturalista específica.

Cada elemento es tomado con referencia, signo o simbólicamente: El tigre, símbolo de bravura, la fuerza libre y de orgullo (Pintor Lay, Cantina León) el cocotero árbol -símbolo de lo tropical, lo costero. La Palma árbol bandera. Aunque estos elementos son representados a menudo con cuidadosos realismo, el cielo, el mar, la luna, generalmente no son más que elementos de la composición de un "paisajes ambiente" -dramático o placentero-un paisaje idealizado: una abstracción.

La voracidad y las asechanzas del trópico no esta representadas.

El arte de pintar llena un cometido de compensación, paliativo o de evasión. Muy recientemente han aparecido algunas producciones de tipo patriótico ("Regreso del General Torrijos" por V. Lewis. Cine Rex de Colón) o el tema histórico ("El descubrimiento de América" pintor Malanga).

Pero el paisaje está muy interpretado. El paisaje está allí, suave, dominando la vida cotidiana, el paisaje sereno, hecho para acoger, en un manso tapiz los hombres y sus sueños. Ningún obstáculo en el camino que conduce a un horizonte claro o apasionado pero humanizado. Su presencia se mantiene como un espejismo, una obsesión. Cabe preguntarse, ¿A qué se debe esta persistencia?

Cuando el paisaje está ante nosotros permanentemente. El paisaje real dominándonos, la naturaleza presente. ¿Porqué crear un paisaje delante de otro paisajes?

El hombre panameño ama su tierra y la asimila a su concepto de belleza. El hombre que vive en la ciudad es con frecuencia un campesino desplazado de su tierra, de su mundo agrícola, transportado al infierno de los hacinamientos. Al cambiar de oficio ha perdido su punto de referencia, los instrumentos familiares. Impedido de satisfacer su concepto de lo bello busca sus fuentes propias de placer estético.

En sus representaciones pictóricas encuentra la oportunidad de reconciliarse con el medio hostil y reencontrar su paraíso perdido, acantonado en los anhelos y los recuerdos. En una abstracción o idealización pictórica el pintor popular panameño domestica el paisaje y lo impone hasta en las máquinas que utiliza para su trabajo. Podemos afirmar que en el caso de que las pinturas en los autobuses, camiones y hasta taxis, se trata de una humanización del espacio mecánico en que vive el conductor aferrado a la máquina con la que gana su salario. ¿Sería una búsqueda de equilibrio entre el motor y la naturaleza, lo orgánico natural y lo doméstico?

En el bar y la cantina o en el restaurante, la motivación se sitúa a nivel del transfer asociativo: el ambiente urbano contaminado, la falta de confort hace que el hombre desplazado de su medio natural anhele la vegetación, las riberas de un río. Pero hasta en el campo, allí donde la naturaleza es soberana está pintado el paisaje, la presencia del paisaje resulta de una valorización estética, una identificación de la realidad y los sueños que designa el objeto, lo identifica para poseerlo y dominarlo. Concebida para sitios públicos la pintura popular se caracteriza por estar realizada a la vista del espectador que participa del acto creador, observa todos los preparativos y conoce la biografía del pintor que realiza la obra. El bar, la cantina, el restaurante, la barbería es galería, museo y taller.

La obra no es además, para vender sino que recobra su verdadera función social: Ella es para disfrute público y colectivo. Esos sitios que la gente bien y las élites nunca frecuentan, son monumentos archivos de la cultura popular Esas casas de juego, bares, barberías y comedores económicos corresponder a los centros sociales, los clubes deportivos, son las galerías los museos y la bibliotecas de las masas populares en las condiciones actuales de explotación de alineación y corrupción producida por la sociedad burguesa.

DETALLES
El hombre panameño ama su tierra y la asimila a su concepto de belleza. El hombre que vive en la ciudad es con frecuencia un campesino desplazado de su tierra.

 

linea
linea gris
 

   copyright © 1995-2008, CRITICA EN LINEA
todos los derechos reservados