El niño brasileño de dos años, al que le incrustaron decenas de agujas en el cuerpo en un supuesto ritual de magia negra, comenzó a alimentarse con normalidad y a respirar sin auxilio de aparatos, informaron los médicos.
El niño fue sometido el viernes a una intervención quirúrgica en la que le fueron retiradas cuatro de las decenas de agujas que estaban alojadas cerca del corazón y de los pulmones.
Los médicos han dicho que durante los próximos días deberán realizar otra operación para extraer otras agujas que se encuentran en las proximidades del abdomen, la vejiga y el aparato digestivo.
Los responsables del pequeño no han determinado cuántas agujas le fueron clavadas.