La Asamblea Legislativa ratificó antenoche las reformas constitucionales, que habían aprobado los anteriores integrantes del Organo Legislativo, cuyas funciones cesaron el 31 de agosto pasado.
Son 67 modificaciones a la Carta Magna, pero la que destaca es la introducción de la Constituyente para modificar la Constitución Nacional.
Existirán dos fórmulas para ello: que el Ejecutivo la convoque y sea ratificada por la Asamblea Nacional o lograr la firma del 20 por ciento de los ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral, suma que se estima en 400 mil.
Otros cambios fueron la eliminación de unos de los vicepresidentes de la República y del segundo suplente de los legisladores, que al final sólo son meras llantas de repuesto ante la ausencia del jefe del Ejecutivo y de su principal.
Además se limita a 71 el número de legisladores y se restringe la amplia inmunidad de la que gozaban los legisladores, lo que muchas veces se traducía en impunidad. También se dispuso que para magistrados de la Corte Suprema de Justicia no pueden ser propuestos miembros de la Asamblea Nacional o del Ejecutivo.
Aunque el país exigía una revisión integral de la Carta Magna, es innegable que lo aprobado es un avance, pero lo más importante es que los dirigentes del país respeten el nuevo ordenamiento, porque muchas veces el problema no está en las leyes, sino en los hombres.
Que no se busquen escapes o lagunas, para no cumplir lo aprobado, de lo contrario, sólo demostraban que no se cansan de defraudar a los panameños.