México, uno de los países emblemáticos de América Latina, elige hoy a un nuevo presidente en medio de la controversia de los escándalos de corrupción, el aumento de la delincuencia y la crisis de los millones de personas que emigran hacia Estados Unidos, por el agobiante desempleo.
Unos 71 millones de electores deberán escoger entre dos claras opciones antagónicas. Por un lado, el ex alcade de la capital mexicana, Andrés Manuel López Obrador, un representante de la tendencia izquierdista y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), aparece favorito en los sondeos.
Entre tanto, Felipe Calderón, candidato oficialista y del Partido Acción Nacional (PAN), le sigue muy de cerca. Más atrás, Roberto Madrazo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), busca alguna oportunidad de que su grupo vuelva al poder.
Se espera que estos comicios sean muy reñidos y, pese a que se da a López Obrador como favorito, una gran cantidad de mexicanos aún están indecisos..
Muchos retos debe enfrentar el próximo gobierno mexicano. La pobreza extrema alcanza niveles preocupantes.
La inmigración ilegal hacia Estados Unidos y la inseguridad pública por el tráfico de drogas son también dos graves problemas que debe lidiar el nuevo gobernante. El primer caso puede causar tensiones con el poderoso vecino norteño, que amenaza con regresar a 8.5 millones de indocumentados mexicanos. El segundo, igualmente genera incertidumbre y asusta a los potenciales inversionistas.
De ganar López Obrador, es posible que México se convierta en el siguiente país cuyo gobierno mire a la izquierda, aunque moderada. Por supuesto, para Estados Unidos, sería un duro golpe para su política exterior.