Eran las 6: 30 a.m. Los cinco pasajeros del carro Toyota Tercel se dirigían por el Corredor Sur hacia el Aeropuerto Internacional de Tocumen. De pronto se escuchó un estruendo. El vehículo se estrelló contra un punto fijo expulsando a tres de sus pasajeros.
“Tres muertos y dos heridos fue el resultado de un aparatoso accidente de tránsito registrado, ayer, en la autopista del Corredor Sur”, destacaron los medios de Comunicación Social.
En la Sala de Hemodiálisis, José Luis, de 24 años, tiene 3 horas pegado a la máquina de hemodiálisis. A esta sala acude tres veces por semana, para purificar sus riñones. Su larga estancia en este nosocomio le impide trabajar y estudiar. Pero mantiene esperanza de una donación de ese órgano dañado.
Dentro del cuarto frío de la Morgue del Hospital Santo Tomás, una mujer envuelve el cuerpo de su madre, de 44 años, quien esperó durante cinco años un trasplante de riñón que nunca llegó. Hace cuatro días en ese lúgubre lugar reposan los cuerpos accidentados en la autopista del Corredor Sur. A pesar de sus mortales heridas mantienen sus órganos en sus lugares.
Cualquier persona podría estar involucrado en un accidente de tránsito y en el momento menos esperado. Las autoridades del tránsito reportan casi a diario colisiones con saldo de muertos y heridos. Pero ¿Está la población concienciada sobre la importancia de donar órganos como esperanza de vida?
El siguiente relato es revelador: A simple vista nadie podría imaginar que hace seis años ella recibió un trasplante hepático de hígado. Un hombre, de 32 años, con muerte cerebral fue el donante voluntario. Del año 2000 al 2006 su vida, junto a su familia, ha transcurrido placenteramente. No hay signo de complicación. Vilma de Peñaloza, tiene 48 años, pero no lo aparenta. No afloran en su rostro ni una sola arruga. Su piel es blanca y tersa. Se ve bien.
Se mostró indecisa en confiarnos su historia, pero accedió.-- “Mi enfermedad empezó con un cuadro que parecía hepatitis. Me dio ictericia (la piel y los ojos se tornaron amarillentos); sentía una picazón interna que no me dejaba dormir.
Y es que no fue fácil convivir con una enfermedad que los médicos no lograban precisar. Vilma entristeció cuando recordó que la patología que padecía la envejeció. –“Me veía vieja y muy delgada y siempre me sentía cansada. Percibía, en la calle, el rechazo de la gente y eso sí es doloroso”.
El gastroenterólogo y especialista hepático, José Laverne, en el año 2000 le diagnostica cirrosis bilial hepática primaria (cáncer de hígado), en etapa terminal. Seguir con vida, después de esta noticia, dependía de la voluntad de un donante. ”--¡Gracias a Dios!, en 15 días apareció uno. Ese hombre, de 32 años, con muerte cerebral desvió el camino que me conducía hacia un viaje sin retorno”--, evocó.
A ella -Vilma Peñaloza- la conocimos en la primera reunión del Comité Nacional para la Promoción de la Donación de Órganos integrada por el Ministerio de Salud (MINSA), la Caja de Seguro Social (CSS), la Asociación Nacional de Pacientes con Insuficiencia Renal Crónica y Familiares (ANPIRCF), coordinando acciones para la campaña de concienciación que arranca el próximo mes, ante una drástica disminución en el número de donantes de órganos.
AUMENTA LISTA DE ESPERA, NO HAY DONANTES
El Dr. Juan Durán, encargado de la dirección de Proyectos Especiales del MINSA, reveló que la donación de órganos bajó en un 50 por ciento en comparación al año pasado.
Esta reducción se refleja en el donante cadavérico, remarcó el galeno. Y agrega que es una situación crítica porque unos 160 pacientes con insuficiencias renal crónica están en lista de espera, pero los donantes no llegan.
“Los prejuicios y creencias religiosas se han convertido en las principales barreras para donar órganos, pese a que los clérigos la avalan. Igualmente, los familiares de los difuntos impiden el desprendimiento de los mismos, así lo haya autorizado el deudo por escrito”--, afirmó el médico subrayando que no hay conciencia sobre la importancia de dar un órgano como medio de vida.
Explica que el Plan Nacional de Trasplante de Órganos, impulsado por el MINSA y la CSS, está dirigido principalmente al trasplante de riñón. Estas dos instituciones suscribieron un acuerdo en la que la Caja se compromete a operar a todos los pacientes no asegurados que provienen en su mayoría del HST.
Por su parte, el Dr. David Crespo, coordinador Nacional de Trasplantes de Órganos de la CSS, manifestó que la lista de pacientes en espera por un riñón aumenta de 7 a 10 cada mes, mientras los riñones de unos 600 pacientes son reemplazados por una máquina de diálisis.
Mucha gente está sufriendo por esta problemática que representa grandes erogaciones para las arcas del Estado, acotó.
“Un paciente de diálisis de la CSS, por ejemplo, le cuesta al Estado unos 30 mil balboas al año; y si se suman los hospitales que regenta el MINSA la cifras se elevaría a varios millones de balboas”--, agregó.
Empero, recordó que en el año 2005 los médicos panameños efectuaron 25 trasplantes de riñón, que para el año 2007 le ahorrará al Estado unos 250 mil balboas y en el 2008 un cuarto de millón de balboas. Es decir, el paciente intervenido es separado definitivamente de las máquinas de hemodiálisis y sólo ingeriría fármacos.
Anteriormente, Panamá le pagaba a Colombia de 20 a 25 mil balboas por un trasplante renal; ahora, esta misma intervención quirúrgica es realizada por cirujanos panameños y de forma gratuita para la población asegurada y no asegurada.
Los galenos panameños realizan trasplantes de órganos en humanos desde 1960 cuando se hizo el primero de córnea; en 1990, el de riñón; y desde hace tres o cuatro años de médula ósea.
DONANTE VIVO, DONANTE CADAVERICO
Se ha comprobado que de un donante sano que muera accidentalmente más de 20 personas se pueden beneficiar de las donaciones de su cuerpo.
El Dr. Crespo explica que hay dos tipos de donantes: el vivo, relacionado con un familiar que le accede un riñón, y el cadavérico o de muerte cerebral.-- “Cuando un cerebro deja de funcionar clínicamente la persona está muerta aunque su corazón palpite y sus pulmones funcionen”--.
Se puede donar cualquier órgano o tejido que se regenere o que su función pueda ser compensada por el organismo. Es así que, se pueden donar órganos como el corazón, riñones, hígados y páncreas; y tejidos como médula ósea, piel, hueso, válvulas cardiacas, cartílagos, tendones y venas.
A diferencia de la córnea, explica el galeno, el trasplante de corazón se hace inmediatamente; el hígado puede esperar hasta seis horas y el de riñón de 48 a 72 horas en soluciones especiales.
¿Se desfigura el cuerpo del donante cuando se extrae el órgano?
“Los cirujanos que realizan la toma de órganos y tejidos son muy cuidadosos en cerrar y cubrir las heridas provocadas por la cirugía, es decir el cuerpo no se mutila, ni desfigura, y es tratado con dignidad y respeto”.
ESPERANZA DE VIDA
Mientras los pacientes de insuficiencia renal crónica viven pegados a un aparato, pero sin perder las esperanzas, el Ministerio de Salud estudia la posibilidad de firmar un acuerdo con la parte homóloga de México, su CSS y la Fundación Renal para facilitar el trasplante de órganos en niños panameños.
De acuerdo al Dr. Durán estas instituciones garantizarían el viaje y el costo del proceso quirúrgico; en tanto que el paciente panameño sólo el donante familiar.
Por otro lado, adelantó que se avanza en la concretización del acuerdo suscrito en el año2004 con la CSS y la Asociación Nacional de Pacientes con Insuficiencia Renal Crónica y Familiares, por lo que en dos meses abrirá una sala de hemodiálisis en el HST y otra en el Hospital Amador Guerrero, en la provincia de Colón.
“Con esto vamos a saldar la deuda que teníamos con pacientes que no han podido ingresar al sistema porque ya no hay capacidad en la Sala de Hemodiálisis del HST”--, adelantó.
Otro proyecto, es el Programa de Diálisis Peritoneal Ambulatoria, que cubrirá la necesidad de unas 100 personas no aseguradas.-- “Con este nuevo sistema, los pacientes de diálisis no tienen que acudir todos los días al hospital porque el tratamiento se hace en la comodidad del hogar”--, aseguró.