Al menos 66 personas murieron y otras 98 resultaron heridas en el atentado más sangriento desde que el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, lanzara "el plan de reconciliación nacional" para acabar con la violencia en el país.
El ataque fue perpetrado por un suicida al volante de un camión-bomba en el barrio chií de Ciudad Sadr, en el este de Bagdad, según aseguró el subsecretario del ministerio de Sanidad, Sabah Al Huseini, al canal de televisión iraquí, Al Iraquía.
La situación que se vive en los hospitales de Al Imám Ali y de Al Sadr, donde han sido ingresadas las víctimas, de las que 13 siguen en estado grave, es "catastrófica", tal como la describió el responsable sanitario, que pidió al gobierno que se destine un presupuesto extraordinario para este tipo de sucesos.
La cadena de televisión mostró, también, imágenes del mercado "Al Suq Al Awal" donde ocurrió la explosión y en las que se podían ver ambulancias y ciudadanos del barrio que intentaban desesperadamente trasladar los cuerpos destrozados de las víctimas.
El atentado, perpetrado en un barrio de mayoría chiíta, coincidió con el secuestro de una diputada suníta y otras siete personas que le acompañaban en la zona de Al Shaab, en el noreste de Bagdad, según fuentes del suní Partido Islámico Iraquí.
La parlamentaria Taysir Nayeh Awad Al Mishadani, miembro del Frente del Consenso Iraquí (FCI), que agrupa a los principales partidos suníes, fue secuestrada a las 5: 30 GMT, cuando regresaba de la provincia de Diyala.
Mientras tanto, una fosa común con siete cadáveres de hombres que habían sido torturados y tiroteados fue hallada en el barrio Al Dura.
DESTRUCCIÓN
Centros comerciales se vieron afectados con el bombazo ocurrido en uno de los mercados más populares de Irak. Además, 14 vehículos fueron destruídos.