Los maestros nicaragüenses entraron a su segunda semana de huelga, ante la negativa del gobierno de cumplir con sus demandas salariales y pese a las amenazas del ministerio de Educación de realizar despidos masivos si no se incorporan a sus labores.
En el paro participan 30.000 maestros de primaria y secundaria que el martes realizarán una marcha de protesta en Managua para exigir al gobierno que incluya en su salario básico un bono de 43 dólares que el Congreso aprobó este año en su favor.
La manifestación será apoyada por la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES) que aglutina a más de 200.000 alumnos, por considerar justas las demandas de los docentes nicaragüenses que devengan menos de 100 dólares mensuales, los más bajos de Centroamérica.
La huelga que mantiene paralizado el inicio del año escolar fue convocada por la Asociación de Educadores de Nicaragua (Anden) después de que el gobierno suspendió, en enero pasado, las negociaciones que sostenía con el gremio para legalizar el incremento salarial.
El ministro de Educación, Miguel García, advirtió que retendrá el salario de enero a los maestros que no trabajaron y que empezaría a ejecutar despidos masivos con el visto bueno del Ministerio del Trabajo, que declaró la huelga de ilegal.
Según García, los maestros no dan clases serán remplazados por personas que tengan "capacidad intelectual y académica", aunque no tengan título.
Los dirigentes de la FES condenaron las "medidas tomadas por el gobierno contra los docentes" y llamaron a los estudiantes y padres de familia a apoyar la huelga magisterial.
En tanto, la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud) que representa a unos 17.000 trabajadores del sector, se solidarizo con la lucha magisterial y la marcha del martes.
El gobierno alega que si reconoce el incremento salarial en la planilla oficial generaría un mayor déficit.