El 25 de enero de 1959, el Papa Juan XXIII anunció que convocaría un nuevo concilio ecuménico del Vaticano, que sería conocido posteriormente como el Concilio Vaticano II, evento que se celebraría desde 1962 hasta 1965. El concilio introdujo reformas en la Iglesia, entre ellas cambios a la celebración de la liturgia, la relación del catolicismo y otras religiones, y el rol de los obispos. Cuatro futuros papas participarían de este evento, entre ellos un sacerdote alemán de 35 años llamado Joseph Ratzinger, quien hoy lidera la Iglesia como Benedicto XXVI.