El presidente del MOLIRENA, Sergio González Ruiz (SGR), necesita 490 votos de los 685 convencionales para aprobar hoy la ruptura de la alianza con el Panameñismo y Juan Carlos Varela para unirse a Ricardo Martinelli. Sus detractores estiman que podría reunir entre 350 y 400, insuficientes para aprobar el salto de tolda recomendado el 23 de diciembre por el CEN del partido.
Sin embargo, González Ruiz se mostró optimista de que los convencionales aprobarán la alianza con Martinelli y afirmó que los acuerdos no sacrifican ninguna de las candidaturas de miembros del colectivo
La cláusula de las dos partes para aprobar o desaprobar propuestas dentro de una Convención fue impulsada por el propio González Ruiz en abril pasado para cuidarse las espaldas ante cualquier intento de sus rivales internos (Gisela Chung y Arturo Vallarino) de bajarlo de la presidencia. Ahora, esta norma juega un elemento en su contra para impulsar la unión con Martinelli.
En la Convención se espera la ausencia del grupo de Jorge Rubén Rosas, uno de los padrinos políticos de González Ruiz, y que con su apoyo, llegó a hacerse de la presidencia del partido el año pasado.
El texto del estatuto dice que "para reformar y derogar resoluciones adoptadas por la convención nacional, será necesario el voto favorable de las dos terceras partes del número total de delegados". Ahora esa protección puede complicar el futuro del partido.
Al ser consultada sobre lo que establece el estatuto, la ex presidenta del partido, Gisela Chung, comentó: "Es cierto que MOLIRENA puede caer en un limbo político y jurídico, pero el único responsable de esta situación es González Ruiz. El manejo errático que ha tenido con la dirección del partido lo estamos pagando todos los MOLIRENA".
Entre Jorge Rubén Rosas, Héctor Aparicio y Arturo Vallarino, quienes censuran el método para desligarse del Panameñismo, suman cerca de 120 convencionales. Otras fuentes afirmaron ayer, que Aparicio negociaba su inclusión a la alianza con Martinelli.
Mientras que la facción de Chung no está contribuyendo a la movilización de su grupo de convencionales hacia el Palacio Dorado de la Tumba Muerto, donde se celebrará la Convención de los galleros.