Para el alcalde Manuel Cárdenas, el problema de las cantinas clandestinas es un flagelo que todavía persiste en las comunidades, sobretodo rurales y en muchas ocasiones no pueden hacer mucho. Dice que ellos como municipio no cuentan con la logística o personal de inspectores permanentes para custodiar en cada comunidad.
Además, que los corregidores sencillamente no pueden en un fin de semana recorrer sus sectores, por lo extenso de cada uno.
Los corregidores, por su parte, aseguran que ellos están realizando sus labores, pero que es difícil movilizarse los fines de semana por todo el corregimiento y menos cuando no cuentan con vehículos ni policías, porque ellos tampoco pueden estar en todos los sectores al mismo tiempo.
Según el alcalde es necesario que los miembros de las comunidades cooperen y denuncien estos casos que afectan a todos, en especial los menores de edad que han incurrido en este consumo indiscriminado de bebidas alcohólicas.
Los representantes de corregimientos, son otros que aseguran están luchando por contrarrestar este mal, pero que aunque se realicen operativos, y si las comunidades no lo denuncian, es difícil que se controle.
El mayor de la Zona de Policía de Coclé, Manuel Castillo, aseguró que en la medida de lo posible, sus unidades realizan rondas policivas, sin embargo hay sectores tan apartados que resulta casi imposible viajar el mismo día. Considerando que la venta ilegal de bebidas alcohólicas se da con frecuencia rurales e inaccesibles de la provincia.