A pesar de los esfuerzos de alcaldes y corregidores por eliminar las cantinas clandestinas en diferentes sectores de la provincia Coclé, estas persisten. Son generadoras de riñas y escándalos, sin que la Policía pueda intervenir, porque sencillamente son difíciles de detectar.
En un recorrido por diferentes sectores rurales de la provincia, este medio descubrió que los fines de semana y algunos otros días en horas de la tarde y de noche, son muchas las cantinas que operan de manera clandestina. Las mismas son promotoras de la desintegración familiar y son un perjuicio para los de menores de edad, destacan las autoridades de la provincia.
FORMA DE OPERAR
Según el alcalde de Penonomé, Manuel Cárdenas, no es nada fácil controlar estos locales clandestinos, porque los propietarios son muy hábiles; tratan de burlar a los corregidores y hasta a las unidades de la policía cuando realizan rondas.
Se esconden o sencillamente hacen ver que nada está pasando, con la complicidad de quienes compran las bebidas alcohólicas".
En el recorrido se pudo detectar una situación muy particular. Se trata de una supuesta fiesta familiar o de amigos, allí es donde venden el licor que tienen bien guardado en algún cuarto o cocina de la casa, para evitar ser descubiertos.
El licor lo puede vender hasta un menor de edad de manera disimulada en la parte interior de la casa y al notar la presencia de un auto extraño, sencillamente expresan que es una fiesta familiar y que es poco el consumo de bebidas alcohólicas, una vez la autoridad se retira, incurren en la ilegal venta.
Todo se sale de sus manos, cuando los efectos del licor llegan a los consumidores y se forman las riñas y escándalos, en algunas comunidades. Se han reportado hasta heridos, El problema sencillamente es que los que se dedican a esta venta son muy hábiles y quieren sobrepasar los límites.
LUGARES VULNERABLES
Según las estadísticas e investigaciones que se han realizado los corregimientos que más presentan estos casos de cantinas ilegales son Pajonal, Sofre, Membrillo, El Coco, El Rosario de Penonomé, Toabré, Río Grande y en algunos sectores de Penonomé y Cañaveral.
En el distrito de Antón se presentan problemas serios de cantinas clandestinas en San Juan de Dios, Juan Días, Tranquilla, Caballero, entre otras, en donde lamentablemente los menores de edad son los más afectados, pues liban licor sin control y protagonizan riñas que terminan en golpes.
SANCIONES
Según el alcalde Cárdenas sí hay sanciones para los que mantienen cantinas brujas o clandestinas y que venden bebidas alcohólicas en exceso y sin ningún permiso.
"Dentro de los operativos, hemos sancionado, hemos multado y hasta decomisado las bebidas alcohólicas, pero hace falta logística para los corregidores que realmente lo necesitan.
Las sanciones para estos casos van de 25 a 150 balboas, dependiendo del área y actividad que se dé y que se realice.
El tesorero de Penonomé, Manuel Pardo, en reiteradas ocasiones ha señalado que trabajan con la alcaldía para que se sancionen a estas personas.
Argumentó que debido a que los comerciantes que sí pagan los impuestos por sus cantinas, bares o bodegas están quejándose por esta competencia desleal, que afecta las arcas municipales y que por eso seguirán con los operativos.