Acusación y defensa preparan sus estrategias para el "juicio del siglo"

Washington
AFP

Acusadores y defensores de Bill Clinton preparan su estrategia para el "juicio del siglo", que los senadores conservadores quieren llevar a cabo pese a que tienen pocas posibilidades de obtener la mayoría de dos tercios necesaria para expulsar al presidente.

Los defensores del mandatario estadounidense siguen esperando que un compromiso, bajo la forma de una reprimenda, permita evitar un juicio ante el Senado. Clinton fue acusado, por la Cámara de Representantes, de perjurio y obstrucción a la justicia en el caso Lewinsky el 19 de diciembre pasado.

Clinton se convertirá así en el segundo presidente de la historia de Estados Unidos en pasar por la humillación de un proceso de destitución, después del también demócrata Andrew Johnson, que había logrado no ser expulsado por un solo voto, en 1868.

Los republicanos disponen en el Senado de 55 escaños, por 45 para los demócratas, y una mayoría de 67 votos será necesaria para pronunciar la destitución.

La Casa Blanca puede ahora contar con dos prestigiosos senadores para apoyar una "moción de censura", pese a que éstos son muy críticos con la conducta del mandatario: los demócratas Pat Monyhan (Nueva York) y Robert Byrd (Virginia), que iniciaron la redacción de un proyecto de reprimenda.

Su dificultad principal residirá en que Bill Clinton admita que mintió ante la justicia, una confesión que el presidente siempre se negó a hacer hasta ahora, refugiándose en explicaciones semánticas.

Pero el jefe de la mayoría republicana del Senado, Trent Lott, insistió en la necesidad de iniciar el juicio, en una entrevista publicada este martes por el diario Los Angeles Times.

"Como mínimo, Henry Hyde, (presidente de la comisión judicial de la cámara baja que hará las veces de fiscal en jefe) debe poder presentar las acusaciones que pesan sobre Bill Clinton", afirmó, al estimar que proseguir con el proceso de destitución era un "deber constitucional" de los miembros del Senado.

Lott advirtió a los demócratas contra cualquier compromiso apresurado, al subrayar que para tener una mínima posibilidad de tener votos republicanos, un texto de reprimenda debía ser redactado con un cuidado especial. "Y no pienso -subrayó- que la fórmula mágica ya se haya encontrado".

Todavía quedan muchas dudas sobre el desarrollo del juicio, no sólo a causa de la evidente falta de precedentes, sino también por las divergencias que existen incluso entre los doce republicanos de la comisión judicial de la Cámara de Representantes, los "managers" que, encabezados por Henry Hyde, desempeñarán el papel de fiscales, y por la táctica de defensa de la Casa Blanca.

Todos son ex magistrados y tienen visiones diferentes del futuro juicio. Algunos desean hacer comparecer a testigos -como la ex becaria de la Casa Blanca, Monica Lewinsky- mientras que otros sostienen que tales testimonios serían innecesarios.

Hyde reunió este martes a los doce senadores para una primera sesión destinada a definir la estrategia en el proceso que podría durar unos días o varios meses. En todo caso, parece poco probable, se estima en medios parlamentarios, que el juicio empiece antes del fin del mes de enero, a causa del procedimiento necesario.

Otra situación que afronta Clinton, es que tras los disparos de la defensa antiaérea iraquí contra aviones de Estados Unidos y de Gran Bretaña, la víspera, seguidos por un ataque de represalia estadounidense, Irak afirmó el martes que proseguirá la lucha contra "los enemigos de Dios y de la libertad; los norteamericanos, los británicos y los sionistas".

La determinación de Irak de "proseguir la lucha contra la agresión anglo-norteamericana" fue señalada en dos mensajes enviados al presidente Saddam Hussein por el vicepresidente del Consejo del mando de la Revolución (CCR, la mayor instancia política) Ezzat Ibrahim y por el ministro de defensa Sultan Hachem, con motivo del año nuevo.

"Los iraquíes proseguirán su lucha heroica contra les enemigos de Dios y de la libertad", afirmó en especial Ibrahim.

Por su parte, Hachem indicó al mandatario de Irak que "los combatientes (iraquíes) están más que nunca decididos a afrontar a los enemigos de Dios y de la Humanidad, los norteamericanos, los británicos y los sionistas".

El martes la tensión persistía en Irak y China y Rusia, dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, hicieron un llamado a Bagdad y Washington, invitándolos a la calma, por temor de una nueva deterioración de la situación.

En la noche del lunes Irak anunció, en un comunicado militar que estaba "casi seguro" de haber derribado un avión "enemigo" en el norte del país, de un incidente que opuso varios aparatos norteamericanos a una batería antiaérea iraquí. Esa información fue desmentida por la Casa Blanca.

"Todos los aviones y su tripulación regresaron sanos y salvos. Se trata simplemente de propaganda iraquí", declaró un portavoz de la presidencia norteamericana, David Leavy.

Las autoridades iraquíes reconocieron que este incidente, el más grave desde el fin del ataque anglo-norteamericano, efectuado entre el 16 y 19 de diciembre, dejó un saldo de 4 muertos y 7 heridos del lado iraquí.

El martes esta información ocupaba las primeras planas de los diarios iraquíes.

El Washington Post afirmó por su parte, el martes, -citando fuentes estadounidenses-, que la defensa antiaérea iraquí hizo una "tentativa significativa" de derribar un avión aliado por encima de la zona de exclusión del norte de Irak al disparar misiles no guiados.

Los iraquíes recurrieron a una técnica de "desencadenamiento óptico" al disparar dos de los tres misiles tierra-aire SA3 lanzados el lunes contra aviones norteamericanos, agregó el rotativo.

El presidente Bill Clinton hizo hincapié en que las zonas de exclusión aérea "seguirán representando una parte importante de la política de contención" del régimen de Saddam Hussein.

Irak, en cambio, no reconoce esas zonas de exclusión, que cubren más de la mitad de su territorio, y que en ningún momento han sido objeto de una resolución específica de las Naciones Unidas.

El vicepresidente iraquí, Taha Yassin Ramadan, afirmó además que aviones iraquíes sobrevolaban normalmente este martes las dos zonas de exclusión aérea en el norte y el sur de Irak, instauradas por los aliados occidentales luego de la guerra del Golfo en 1991.

Mientras tanto, el Pentágono afirmó por otra parte que el mal tiempo impidió el martes volar a los aviones de Estados Unidos que patrullan la zona de exclusión.

Irak condenó oficialmente la decisión de la Liga árabe de aplazar hasta el 24 de enero la reunión de los cancilleres árabes, prevista inicialmente este miércoles, y en la cual iban a discutir de la cumbre árabe dedicada a Irak, y calificó esa decisión de "precedente peligroso".

El secretario general de la Liga, Esmat Abdel Meguid, anunció la víspera el aplazamiento de la cumbre -que debía celebrarse en El Cairo- al 24 de enero "a petición de los países del Golfo". Bagdad acusó a los líderes árabes de someterse a Estados Unidos.

En Nueva York, algunos diplomáticos señalaron que el desafío iraquí a las zonas de exclusión aérea desplazó la atención de los debates de este martes en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la futura política respecto a Irak.

Por su parte, Libia afirmó que Bagdad merecía ser apoyado en su rechazo a que vuelva a Irak la Comisión especial de la ONU encargada de su desarme (UNSCOM), calificando a sus miembros de "espías" a sueldo de los "estadounidenses y los sionistas".

 


 

 

 








 

Los iraquíes recurrieron a una técnica de "desencadena-
miento óptico" al disparar dos de los tres misiles tierra-aire SA3 lanzados el lunes contra aviones norteamericanos, agregó el rotativo. El presidente Bill Clinton hizo hincapié en que las zonas de exclusión aérea "seguirán representando una parte importante de la política de contención" del régimen de Saddam Hussein.

 

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