Con el fin de evitar una epidemia ya que el desbordamiento de los ríos destruyó letrinas y mató animales, personal médico y de sanidad se trasladó ayer a aldeas aisladas por las prolongadas lluvias que arrasaron con los cultivos agrícolas en la región fronteriza con Colombia.
El presidente Martín Torrijos recorrió en helicóptero las zonas afectadas del Darién, la provincia más pobre de Panamá y habitada en gran parte por indígenas, que fueron los que más sufrieron los embates del mal tiempo ya que viven a orillas de los ríos.
"Hay daños considerables. Las mayores consecuencias están en la destrucción de los cultivos", dijo Torrijos a AP en el centro de operaciones de Metetí. El presidente regresaba de un recorrido acompañado de su esposa Vivian en localidades darienitas como Lajas Blancas y Yaviza.
El mandatario anunció que pondrá en vigor de inmediato un plan de alimentación a corto y largo plazo para los miles de afectados.
Torrijos, quien caminó por tramos lodosos y entre las aguas del río Chucunaque, dijo que le pidió a los darienitas "paciencia" y se comprometió ante ellos ha realizar un inventario de los daños.
Se trata de las peores inundaciones que se recuerda en 50 años en esta provincia de algo más de 40,000 habitantes, al oriente de la capital panameña y limítrofe con Colombia.
De acuerdo con las autoridades de socorro, alrededor de 7,698 personas resultaron afectadas en Darién y cerca de un millar de casas dañadas parcialmente.
La situación es complicada ya que la carretera a Darién no está asfaltada, y para llegar a las aldeas hay que hacerlo en cayuco o en helicóptero.
La doctora Silka de Gracia, de la Fundación Pro Niños de Darién, informó el jueves a AP que se dirigían a una aldea del corregimiento de Lajas Blancas con cajas de antibióticos, desparasitantes, analgésicos y material de primeros auxilios.
El mal tiempo golpeó sobre todo a los pobladores indígenas que viven a orillas de los ríos.
"Se perdió todo: yuca, plátano, arroz", dijo a AP la indígena Luz Elena Tócamo, cuya casa de madera y zinc en la comunidad de La Peñita quedó flotando en las aguas del Chucunaque.
"Mi casa no sufrió daño, pero sí perdí siembras de plátano y ñame", comentó Pablo Sánchez, de 62 años. "Por ahora hay algo de arroz y otros productos almacenados, pero ¿qué pasará a largo plazo?", inquirió Sánchez.
Hasta la fecha, el gobierno ha distribuido más de 3,000 bolsas de comida y más de 500 galones de agua..
Roberto Velásquez Abood, director de SINAPROC, aseguró ayer que la situación es "caótica" en la región darienita, debido a que los ríos siguen aumentando su cauce y con ello, destruyendo plantaciones y casas que se ubican a sus alrededores.