La acción del delantero Thierry Henry de tocar dos veces la pelota con la mano, antes de servir un centro que terminó en gol de William Gallas, es el tema que acompañará a Francia hasta Sudáfrica y más allá, si el equipo galo gana el Mundial 2010.
Esta acción ilegal despertó ayer ampollas y reacciones airadas por todos los costados y, sin querer, la mano de Henry podría servir de caldo de cultivo para sembrar un precedente en el fútbol, agregando más leña al debate sobre el uso o no de la tecnología en este deporte.
Ayer, la agencia EFE reportó que el ministro irlandés de Justicia, Dermot Ahern, pidió la repetición del encuentro Francia-Irlanda.
"No lo concederá -dijo Ahern- porque no somos nadie en el fútbol mundial, pero pongamos (a la FIFA) en el aprieto. Es lo menos que le deben a miles de jóvenes seguidores que se sienten desolados. Si se mantiene el resultado, se reforzará la idea de que conviene hacer trampas para vencer", afirmó el ministro.
Ante este panorama, falta escuchar la voz del presidente de la FIFA Josep Blatter y, sobre todo, de Michel Platini, presidente de la UEFA, quien en su momento calificó de indecente que un club pagara lo que el Real Madrid pagó por Cristiano Ronaldo.
¿Qué tendrá que decir Platini cuando la selección de su país se clasificó al Mundial en una jugada viciada de nulidad? Primero, por fuera de juego cuando Malouda cobró falta y segundo, porque la pelota fue tocada dos veces con la mano en el área chica.
Y lo que tenga que decir Platini lo tendrá que pensar y mucho, porque seguramente, Francia será cabeza de serie en el sorteo del 4 de diciembre en Sudáfrica.
Habrá quienes hablen de implementar nueva tecnología, que cuánto se retrasará un partido por ir a ver una repetición y cómo afectará el buen desarrollo de un partido y el rendimiento de los jugadores, si esto se aplica.
Este es un tema para hilar fino. Ciertamente que la polémica es parte del encanto del fútbol, pero mientras los mandamás del fútbol se ponen de acuerdo, no estaría mal aumentar, de una vez por todas, el número de árbitros que siguen los partidos. Ellos serían los primeros en agradecerlo.
Esta no es una idea nueva, porque en la Europa Liga ya se implementa y, si se usara dentro de todo el fútbol, hoy Raymond Domenech integraría la, de por sí, larga lista de desempleados en Francia y su selección estaría eliminada, Tony Cascarino, ex jugador del Olympique de Marsella, no habría llamado "tramposo hipócrita" a Thierry Henry; Platini no tendría nada que opinar y el mundo, al menos futbolero, sería más justo.