¿Porqué será que en los lugares que concentra un número plural de personas, no se puede mantener aseados los sanitarios?
Sencillo, hay gente que está acostumbrada a la cochinada, ya que en sus casas no les enseñaron las más básicas normas de buenos modales. Al final, esas deficiencias se trasladan esos malos hábitos a su trabajo o cualquier otro sitio.
Resulta insoportable acudir a un sanitario de cualquier local o entidad y salir huyendo por allí mismo, porque usted ha coincidido con un cerdito que descarga una pestilencia propia de la bahía de Panamá.
Hay tipo que son auténticos terroristas ambientales o tienen las entrañas podridas, porque cada vez que acuden al sanitario, dejan un olor peor al del perfume de un zorrillo.
Claro que nadie excreta rosas, pero cuando usted tiene la necesidad de utilizar un inodoro fuera de su casa trate de hacer algo para disimular la pestilencia. Tenga a mano desodorante ambiental, fume un cigarrillo o encienda un cerillo.
Lo más grave es cuando no descargan el inodoro, dejando la gracia para el sufrimiento del resto de quienes deben utilizarlo.
Lo más conveniente es hacer las necesidades en casa y para ello usted acostumbra a su organismo. Claro que en algunas ocasiones, alguna comida puede dañarle el estómago y se verá en la necesidad de utilizar baños fuera de su hogar, pero ante eso haga el esfuerzo de no contaminar el ambiente.
Sin embargo, hay gente que cotidianamente utiliza los baños de empresas para hacer la mayor y la hedionda dirían otros. La razón de esto es que esos personajes comen como unos verdaderos salvajes y no les queda otra que descargar su porquería en cualquier lugar.
Al resto de los mortales no les queda más que esperar que la pestilencia se despeje para poder ir al sanitario.