Cada vez es más difícil comprar comida a crédito. Andar correteando a malapagas es una tarea extenuante, y en algunos casos, hasta peligrosa. Por eso, la gente honesta que anda "corta", paga por las vivezas de tipos que piensan así: "Tengo mansa hambre. No sé qué hacer. Ah...ya...Pediré comida a la negra de la esquina para que me lo apunte y después se lo pago en la quincena".
Así es el diario vivir de muchos panameños. Todos sabemos que la plata no alcanza y la solución es pedir todo para pagar después, lo malo del asunto es que cuando llega el momento cancelar las deudas, no queremos cumplir con la vaina.
Es triste que muchos hagan compromisos casi a diario y no lo cumplan. Esto habla mal de la persona que lo hace porque es de muy mal gusto estar dando de comer o prestando dinero para que venga un juega vivo a chifear el asunto.
Por deuda no hay cárcel. ¿Será por eso que hay muchos malas pagas en Panamá? No se sabe a ciencia cierta, pero lo que sí se puede comprobar es que cada día son mucho más personas las que dependen de que otros administren sus negocios bajo el pregón de coma ahora y pague después.
La tendencia de ofrecer servicio de esta forma es muy riesgosa, por ello sugerimos pensarlo bien antes de salir al mercado a pregonar tal fórmula de pago.
Hermano, no venda una imagen mala de usted. Sea más serio con sus asuntos y respete a quienes trabajan buscando sustento para sus familias de forma honrada.
Pregúntese siempre antes de actuar: ¿Me gustaría que alguien me hiciera lo mismo? Por su puesto que no. Entonces, qué esperamos para pagar esa comida que comimos fia'a y que nos dio energía en nuestro momento de trabajo.
Si usted quiere llegar a ser un buen ciudadano, vaya y pídale perdón a esas "manitas" que aún le debe.