En 2002, un grupo de extremistas islámicos en Indonesia perpetraron una serie de ataques con bombas en la zona turística de la isla de Bali. Una de esas bombas, en un auto, estalló frente al bar Sari, un 12 de octubre de ese año. En el ataque murieron 202 personas (en su mayoría extranjeros) y más de 100 quedaron heridas. Había nueve panameños en Bali ese día, entre ellos el surfista Gary Saavedra, quien luego contaría que había salido del bar Sari dos minutos antes de que volara en mil pedazos.