El gobierno todavía no tiene certeza del origen del síndrome que ha matado a 19 personas y que se manifiesta con trastornos gastrointestinales, insuficiencia renal y alteraciones neurológicas.
Un día después del retiro del Lisinopril Normon, un medicamento para la hipertensión y que fue recetado a 9 pacientes, cinco de los cuales han fallecido, tanto el ministro de Salud, Camilo Alleyne, como el director Nacional de Salud, Cirilo Lawson, confesaron que no tienen certeza que el fármaco esté ocasionando el síndrome. Sumado a esto, el fabricante español y el distribuidor del medicamento están convencidos que la situación no ha sido originada por su producto.
Aunque un antiguo boletín de la Caja de Seguro Social (CSS) revelaba que el Lisinopril debió estar en las farmacias de la institución a principios de mayo, el director general René Luciani alega ahora que el medicamento se empezó a recetar a mediados de agosto.
Se estima en 12 millones de pastillas de Lisinopril el consumo anual en las farmacias del Seguro Social. A nueve mil pacientes le recetaron ese medicamento.
La CSS reemplazó el Enalapril por el Lisinopril en base a una recomendación de los médicos cardiólogos, quienes alegaban que el primero estaba provocando alergias y otros efectos secundarios. La Comisión de Medicamentos acogió la recomendación y luego fue aprobada la compra por la junta directiva del Seguro Social.
El ministro Camilo Alleyne dijo estar abierto a colaborar en cualquiera investigación que adelante la Procuraduría. "Nosotros tenemos la mejor disposición de cooperar en cualquier investigación que se requiera con la mayor transparencia y no hay ningún problema", dijo.
Mientras que la jefa de Prestaciones Médicas de la CSS, Rosario Turner manifestó que hasta ahora no hay evidencia de alguna negligencia médica en el caso, sin embargo, destacó que es un aspecto que los médicos auditores de la institución deberán evaluar, pero adelantó que "no hay datos que sugieran que se hayan estado utilizando inapropiadamente ninguna terapéutica". Turner reveló que los efectos del medicamento tienen una evolución que va de 3 a 30 días".
Ayer más de 500 pacientes acudieron a las instalaciones de la CSS y centros de salud para reemplazar el Lisinopril por Ramipril, un medicamento del mismo renglón.
Se informó que la CSS cuenta con otros antihipertensivos en su cuadro básico de medicamentos que pueden ser utilizados como alternativa.
La cifra de pacientes afectados se mantiene en 30, de los cuales 19 fallecieron, 5 están en cuidados intensivos, 2 en sala y 4 en tratamiento ambulatorio.
En tanto, la tristeza se apodera de los familiares de Belermino Batista, residente en la comunidad de Los Castillos de Río de Jesús, en la provincia de Veraguas, uno de los pacientes sospechosos del síndrome desconocido.
Belermino permanece en estado de coma desde hace más de 20 días en el hospital Santo Tomás.
El ministro Alleyne dijo que se sigue investigando todos los cruces de medicamentos y se están haciendo análisis químicos, tanto en Estados Unidos como en Panamá.
EMPRESAS NIEGAN RESPONSABILIDAD
En tanto, el Laboratorio Normon de España y la empresa panameña C-G. De Haseth aclararon que el Lisinopril es comercializado desde hace 15 años y es consumido por millones de personas, sin que se haya producido una situación.
Además sostienen que sólo una minoría de los afectados consumía este producto, lo que "parece dejar claro que Lisinopril Normon no es el causante de esta situación".
Las empresas alegan que basado en la información de que disponen, los síntomas que reflejan los pacientes no están descritos como reacciones adversas a este medicamento.
También aseguran que han verificado toda la documentación relativa a la fabricación y control de los lotes enviados a Panamá y han repetido los análisis de los mismos y pueden garantizar que el Lisinopril se encuentra en perfectas condiciones.
140 MUERTOS POR EPIDEMIAS Y ERRORES MéDICOS
Desde 1991, Panamá ha sufrido epidemias, errores médicos y síndromes que han cobrado la vida de 140 compatriotas.
En septiembre de 1991 se declaró una alerta por casos de cólera. Al hacer un balance en febrero de 1993 cuando se registró el último paciente con esa enfermedad se diagnosticaron a esa fecha 3, 084 casos, 84 de ellos fatales.
Luego en diciembre de 1999, apareció el Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), que obligó a la suspensión de los carnavales del año 2000 en la región de Azuero. Se estima que hubo más de 100 personas afectadas, de las cuales 13 perdieron la vida. El virus era transmitido por la rata arrocera.
Posteriormente entre agosto del 2000 y febrero de 2001 se reportó que 28 pacientes del Instituto Oncológico (ION), fueron víctimas de sobrerradiación cuando fueron sometidos a radioterapia. Las fallas en dicho tratamiento cobraron la vida de 24 panameños. Ahora con el síndrome desconocido se ha reportado el deceso de 19 de 30 pacientes, la mayoría asegurados.
DISCREPANCIAS MéDICAS
En la medicación de los hipertensos hay discrepancias. El Estudio sobre el Tratamiento Antihipertensivo e Hipolipemiante para Prevenir el Ataque Cardiaco, que investigó hipertensos mayores de 55 años, concluyó que la mejor terapia contra esa enfermedad eran los diuréticos, debido a su mayor eficacia para bajar las cifras tensionales y reducir el riesgo cardiovascular en la misma medida que otros fármacos más novedosos y caros.
Las dimensiones de este trabajo, desarrollado en EEUU, son apabullantes: más de 40.000 pacientes analizados, 623 centros sanitarios participantes, años de seguimiento y un costo millonario financiado por el Gobierno estadounidense.
Sin embargo, el Estudio Nacional Australiano de Presión Sanguínea que se siguió a más de 6, 000 pacientes de 65 a 84 años durante cuatro años, recomienda otro medicamento más novedoso, el inhibidor del enzima de conversión de la angiotensina (IECA) lisinopril. El riesgo de sufrir un accidente cardiovascular o de morir fue un 11% menor entre los que tomaron esta última medicación y el grupo que más se benefició fue el de los varones.
Estos discordantes resultados arrojan leña al dilema antihipertensivo. ¿Cuál es el mejor fármaco para los pacientes de edad? Edward Frohlich, autor de un editorial publicado por el 'New England', se preguntó ¿a quién vamos a creer?.
Las muestras de población tratada tampoco eran homogéneas. Aunque la edad, sexo y el índice de masa corporal (medida que determina si existe obesidad) eran similares, la distribución racial era desigual. En el ALLHAT, el 35% era población negra, que responde muy bien a los diuréticos y no a los IECA por razones genéticas.
Los firmantes del macroestudio estadounidense aseguran que si el patrón de tratamiento no se hubiera modificado en los últimos años en detrimento de los diuréticos, se habrían ahorrado 3, 000 millones de euros en las prescripciones de antihipertensivos en EEUU. Según el ALLHAT, los veteranos diuréticos no sólo son los fármacos más baratos para tratar la elevación de la presión arterial, respecto a algunos de sus competidores más jóvenes y entre 10 y 15 veces más caros, sino que son también los más eficaces y beneficiosos para los pacientes.