El cambio de horario en el sector público como una de las fórmulas para ahorrar combustible, es apenas una curita frente a la grave crisis que enfrenta el país por el alza en el precio de los derivados del petróleo.
A pesar de los estudios, todo indica que el problema de la hora pico se trasladará de una hora a otra, al establecer la entrada de los funcionarios a las 7:30 de la mañana.
Lo adecuado para reducir la salida de divisas debido al incremento en el precio del galón del diesel y la gasolina, sería que más panameños utilizaran el transporte público.
El problema es que la flota de autobuses -salvo los que brindan el servicio de la ruta de los Corredores- no brindan un servicio adecuado y rápido para los usuarios, que prefieren utilizar sus autos para trasladarse a sus puestos de empleo.
En cuanto al servicio de taxis, ya es hora que los dirigentes hagan las coordinaciones necesarias para adquirir vehículos de bajo consumo, porque todo indica que los precios del crudo se mantendrán altos por siempre, al menos hasta que se logre un nuevo combustible que pueda competir con el petróleo.
Igual debe hacer el gobierno. Es incongruente que los ministros pregonen ahorro de combustibles y tengan asignados vehículos de alto consumo.
Hay que pregonar con el ejemplo.