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Roderick Arturo Acquie con su familia.  |
"He vuelto a nacer hoy", fueron las primeras palabras del ingeniero panameño Roderick Arturo Acquie, quien estuvo a punto de perder la vida, ya que por milagro de Dios no tomó el ascensor que lo llevaría al piso 94 de la torre No.2 del World Trade Center, que minutos después fue blanco de un atentado terrorista.
Las emotivas expresiones del profesional istmeño se las hizo vía telefónica a su padre, el profesor del Instituto Ministerial Hosanna, Roberto Acquie Pinzón. Roderick lleva a su hija todos los días a un colegio en Nueva York, pero el martes ambos iban tarde y al momento de despedirse la niña le dijo: "papá, por favor, ven a dar la excusa por mi por la tardanza". El regresó y habló con los docentes.
Pasaron cinco minutos en esa actividad y ese tiempo fue suficiente para que Roderick no llegara a su oficina, porque de lo contrario hoy estaría muerto. El no subió a la oficina, estaba en el lobby esperando los elevadores, tal vez si no usa los cinco minutos en ir a justificar la excusa de su hija, la historia pudo ser diferente, expresó su padre.
Cuando esperaba el ascensor sintieron el impacto y observó que volaban pedazos de hierro, vidrios, escombros y buscó refugio A los pocos minutos una multitud comenzaba a salir del edificio.
Acquie es ingeniero eléctrico especialista en seguridad marítima, y tiene alrededor de 10 a 12 años de estar viviendo en Nueva York. "Yo siento y percibo que fue Dios que le salvó, y la Biblia dice en Hebreos 15-31: Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa". "Nosotros estamos orando siempre por toda la familia y hoy estamos viviendo un milagro", dijo el profesor. |