Para los cristianos de Panamá y de todos los países americanos, el 9 de septiembre de 1513 es una fecha importante, porque este memorable día se estableció la Diócesis dedicada a Santa María la Antigua, considerada la primera en las nuevas tierras de nuestro continente.
Desde este punto, ubicado en el corazón del istmo panameño, la visión de los misioneros jesuitas y dominicos supieron encaminar la institucionalidad de la Iglesia hacia el desarrollo y la apertura de nuevas sedes en el nuevo mundo, donde la población autóctona, desconocía las doctrinas cristianas.
Santa María la Antigua se convirtió en la semilla y la madre gestora que dio origen a la mayor comunidad cristiana católica del nuevo mundo.
Como parte de las celebraciones de esta fecha, el Arzobispo de Panamá, Monseñor Dimas Cedeño, remarcó que con la instalación de esta Arquidiócesis, se sentaron las bases primigenias de todas las iglesias que actualmente existen en América.
Este acontecimiento es un hito histórico que debe llamar a la reflexión y a la madurez de todos los sectores sociales para valorar los aportes de Panamá en la construcción de los principios cristianos en el continente.
La Iglesia Católica panameña es quizás la institución más sólida en un país, donde cada día las organizaciones pierden prestigio y donde la duda crece como la mala hierba.
Al menos todavía existe en la religión el refugio para las aflicciones de un pueblo que reclama mejores días.
Por eso el recordar la llegada del catolicismo a Panamá y por ende a América, rendimos homenaje a los siervos de Dios que por siglos han dado sus mejores aportes para orientar espiritualmente a los pueblos del continente.