Pese a tener cuatro glorias deportivas sólo una de ellas cuenta con el respaldo de los lugareños.
El único denominador común que existe entre ellos es que cada uno en su respectiva disciplina ha destacado en la ciudad capital, en el exterior y en la tierra que lo vio nacer: Puerto Caimito de La Chorrera. De allí en delante cada uno tiene su historia separada.
Poco se sabe a qué se debe la falta de carisma entre sus coterráneos, pero ni Mariano Rivera, "El Loco Mosquera y Pistolero Garcés son amados con esa efervescencia con que es aceptado Rubén Rivera.
Según los porteños en una breve encuesta coincidieron en que Rubén Rivera es querido por los moradores de Puerto Caimito porque saluda, los visita y convive armoniosamente con ellos, situación que no pasa con los demás.
Pero Puerto Caimito tiene otras cosas, y quién mejor para contarlo que un nativo de allí.
DE PURA CEPA
Similar al desplazamiento de las aspas en los molinos de vientos, eran los gestos de manos que realizada León Felipe Ortega, para explicar la alegría y la tradición de la gente de Puerto Caimito.
Ortega, de 85 años, y oriundo de ese corregimiento donde en la actualidad vive, recordó que en todos esos años de vida en el pueblo supo subsistir con poco dinero, pero con alegría.
Fijando la mirada en el horizonte, Felipe, trajo de tema sus años de mocedad, cuando ganaba dinero a través de la pesca y la venta de carbón. "Vendía de 200 a 300 sacos de carbón y costaba tres reales en ese entonces", afirmó el porteño.
LABORIOSO
Frotó sus manos como quien las lava y difundió la técnica de hacer carbón. Para ello hay que quemar la leña extraída del mangle en un fogón que es tapado con hojas y apagaba con tierra.
El caballero, quien padeció un derrame cerebral, se rió al recordar que B/.0.20 costaba una buena camisa en su época y B/.0.50 un un pantalón jeans.
Te puedo seguir dando detalles de los precios en esos años, donde una libra de carne costaba, B/.0.20 y la libra de arroz un real.
Las cenizas incipientes en el cabello, a la altura de la patilla lo hace más joven como la ligereza mental con que contesta las preguntas con respecto al resto de sus contemporáneos.
Afirmando la mano para poder permanecer firme sobre la cama, Felipe Ortega, contó que la mayoría de los lugareños son emigrantes de diferentes partes del país.
"Lo poco que recuerdo es que todo en Puerto Caimito era monte y habían potreros a ambos lados de los caminos de tierra", remembró Ortega padre de dos varones y cinco nietos.
La vida en Puerto, "La gente procedía de Arraiján, llegaba en caballos con el objetivo de cazar igual, venado, conejos y otros tipos de animales que abundaban", dijo el porteño de pura cepa.
Durante la faena de pesca visité playa Camarón y playa Leona, hoy Veracruz donde las sierras, bobos, sardinas y corvinas pasaron páramo conmigo.
Sólo el VI grado de escuela realizó Felipe en Manuel José Hurtado, ubicada en Calle 14 Santa Ana porque sus padres no veían la educación como algo importante.
Tremendas bebidas nos dábamos y se bailaba salsa en el Jardín El Pueblo, donde hasta llegué a ser cantinero. Otra forma empleada para divertirnos era jugar béisbol, ese fue y sigue siendo el deporte predilecto de la gente de aquí.
Si de plato típico se habla pescado, arroz con coco y tajada era la comida favorita.
DATOS HISTóRICOS
Se desconoce con exactitud el tiempo en que llegaron los primeros habitantes de Puerto Caimito, pero lo cierto es que en su mayoría eran colombianos y martiniqueños. La gente vivía de la cacería, la pesca con cuerda, y la siembra de cocoteros.
El 16 de noviembre de 1909 surge como corregimiento oficialmente Puerto Caimito, ubicado en el océano Pacífico.
La población es de 8 mil de acuerdo con el último censo. El medio de transporte en sus inicios era por barcos de velas conocidos como balandras.
Pero la actualidad se cuenta con buses, carros, motos y bicicletas.
La patrona del pueblo es la Virgen del Carmen y se celebra el 16 de julio, antes se celebraba la Santa Cruz cuya fecha era el 3 de mayo.