Abdiel Ramos comenzó a los 12 años a vender de todo en la esquina de calle 50 y Vía Brasil y no ha parado durante casi una década.
“No me ha ido mal, lo poco que saco, lo comparto con mi familia”, dijo Abdiel, quien labora de lunes a viernes. El índice de pobreza que afecta a casi el 50% de los panameños, no ha sido un obstáculo para que algunas personas ingeniosas, como el personaje de esta historia, inventen su propio empleo.
Precisamente, la esquina de Calle 50 y Vía Brasil se ha convertido en un verdadero mercado ambulante .
Abdiel vive en Mano de Piedra Durán, San Miguelito, y es un muchacho que se levanta disciplinadamente todas los días a las cinco de madrugada, cuando el sol apenas se asoma, para ir al mercado de abastos donde compra limón, tomates, mamón chino, naranjas, mangos, plátanos y cebollas.
MADRUGADOR
Luego a eso de las 9: 00 a.m., llueva o truene, comienza su jornada que se extiende hasta las 5: 00 p.m. Los automovilistas, quienes ya se han familiarizado con su imagen, lo identifican desde lejos y lo llaman para adquirir algunos de sus productos.
Muchos conductores le compran una bolsa de naranjas o mamones chinos, que vende a un balboa.
“Si al trabajo no a la delincuencia”, anotó sin vacilaciones, cuando se le pidió su opinión ante la ola de violencia que viene azotando a esta urbe. Con esta frase significativa y rodeado de decenas de cajas de verduras y frutas, este muchacho se ha convertido en un verdadero ejemplo de trabajo y dedicación para su generación.
De este modo, los vendedores de Calle 50, que ascienden a un docena, despliegan todos sus esfuerzos para llevar un poco de dinero a sus casas, ganando el pan con el sudor de sus frentes, cumpliendo el mandato divino.