Eloy Torres es una estadística más en la lista de obreros accidentados en la industria de la construcción.
Con toda y su experiencia de 20 años en el oficio, cayó de un andamio y se rompió la rodilla. Dos meses de incapacidad le costó el descuido.
Todos los años, la oficina de Riegos Profesionales de la Caja de Seguro Social, reporta alrededor de 1, 000 accidentes de trabajadores de la construcción, los que, usualmente, quedan con secuelas graves en sus anatomías; algunos se recuperan completamente; otros, los que tienen menos suerte, pierden la vida.
Torres se considera afortunado, aunque todavía cojea por los fuertes dolores que le ocasionó el accidente, puede caminar en muletas desde su casa hasta la parada de buses, para dirigirse hasta las instalaciones del Seguro para hacer sus trámites de compensación.
“El 26 de Julio, en un momento de mala suerte, caí desde un andamio levantado a más de tres metros de altura, fracturándome las rodillas”, dijo Torres.
Después de la caída quedó aturdido por el golpe y sus compañeros lo trasladaron a la sala de emergencia del Hospital San Miguel Arcángel, donde recibió los primeros auxilios.
LO PEOR YA PASó
Ahora se encuentra en franca recuperación, llevando una terapia de rehabilitación y cree que pronto volverá a la normalidad, pero con los dos meses de incapacidad, la economía de su hogar se ha visto mermada, porque los pagos por los riesgos profesionales es menor al salario mensual.
“Precisamente, en estos momentos me voy a meter los papeles para que me paguen lo más pronto posible”, explicó, al vuelo, mientras se apoya con alguna dificultad en las muletas y se encamina hasta la parada de autobuses para dirigirse al complejo hospitalario del Edificio Bolívar.
Torres volverá a caminar en pocos días con normalidad, y su vida retornará a lo habitual, como fue desde hace 20 años, pero en su espíritu quedará la inquietud de que la vida es un don divino, que siempre hay que saber cuidarla.