Aunque el mal no es nuevo, la situación en Puerto Caimito ha venido empeorando a medida que pasa el tiempo y pareciera que a nadie le importa la suerte de este humilde pueblo de pescadores y grandes deportistas.
Casas construidas a orillas del mar, que hacen que cada día sea una odisea; calles en pésimas condiciones, violencia, venta de droga por doquier, desempleo, falta de seguridad y proliferación de cantinas, es parte de la realidad de Puerto Caimito.
BAJA AUTOESTIMA
Para el pastor Alexis Reyes, de la iglesia de Dios de la Profecía, el ambiente está afectando a la juventud de Puerto Caimito, porque hay poco interés en superarse, mucha conformidad y baja autoestima.
"Yo siento que hay un cambio lento, pero el proceso es muy largo y tienen que sumarse las autoridades, para poder desarrollar programas de integración con la juventud y no sólo reprimir", añadió.
A los padres recomienda que tienen que ser más enérgicos y no dejar que los niños anden en la calle, "porque de lunes a viernes ellos están en el mar y cuando llegan a tierra se lo gastan todo en las cantinas", acotó.
NECESIDADES
Dicha iglesia tiene un proyecto de construcción de templo y un comedor infantil, con apoyo del grandes ligas, Mariano Rivera, que tienen pensado llEva, Crítica en Línear a cabo, a futuro, un Centro de Resocialización para las personas que salgan de la cárcel en Puerto Caimito. Sólo existe una escuela premedia, un centro de salud, una iglesia católica y otras 4 evangélicas, pero las cantinas abundan en cada esquina, exprimiendo el bolsillo de los pescadores.
Una placita sin luz, que congrega a niños, jóvenes y adultos, que narran con nostalgia historias del tiempo que pasó, es con todo lo que cuenta Puerto Caimito para su entretenimiento.
NO HAY RECREACIóN
Wilmer es un niño de 12 años, que junto a otros amiguitos del barrio se reúnen todos los días para jugar bolas en medio de las casas, porque no tienen un lugar mejor, "a veces jugamos béisbol con una tabla y conchas".
La base de su economía es la pesca, a lo cual contribuye en gran parte la empresa Promarina S.A., dedicada a la producción de harina de pescado, en la cual trabaja gran parte de la población.
Aunque años atrás eran pocos los que terminaban la escuela primaria, actualmente la situación ha mejorado notablemente con el sistema de premedia, siendo un 40 a 45 % los que siguen el nivel secundario, el resto se queda en la pesca.
Y es que en Puerto Caimito, por generaciones se ha mantenido la tesis de que no hay necesidad de estudiar, porque el mar es más productivo y eso hace que muchos se sumerjan en la pesca, cuando todavía son unos niños.