La belleza natural que tiene Chorro Blanco, una afluente de agua que nace en las faldas del volcán Barú, dentro del distrito de Boquerón, hacen que su imagen se convierta en una alternativa turística para las personas que buscan algo diferente, en un ambiente fresco, con un poco de ejercicio físico, mientras se disfruta del paisaje.
Además de ser la esperanza como respuesta a los problemas de agua de este distrito y otros más, Chorro Blanco posee altas cualidades para convertirse en un punto turístico que se puede explotar, respetando el territorio de la naturaleza.
El viaje hacia el afluente que ha sido bautizado como Chorro Blanco, por el color de su corriente al caer de la parte superior de las montañas, inicia en vehículos de doble tracción que llegan hasta un punto determinado, dentro del límite de Boquerón con el distrito de David.
Luego a pie o a caballo, las personas tienen que recorrer poco más de una hora para llegar hasta el lugar, donde el clima fresco está siempre presente, con un poco de bajareque que es creado por el mismo chorro, cuando su corriente llega a la parte baja de la afluente.
Solo con un poco de caminar, de forma inmediata se puede escuchar el sonido del chorro, como si guiara a sus visitantes hasta el lugar donde se encuentra, grande e imponente con una fuerza impresionante y cristalina agua, a través de la cual se puede observar claramente en el fondo la tierra.
Varios ambientalistas residentes en Boquerón hacen constantes viajes hacia Chorro Blanco, que servirá para dotar de agua potable a más de 40 mil personas y están anuentes en colaborar con cualquier persona que desee llegar hasta el área, indicándole cómo lo puede hacer.