El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y su colega británico, Tony Blair, se entrevistaron en Jerusalén para tratar de dar un nuevo impulso al proceso de paz con los palestinos.
Olmert indicó, que está dispuesto a reunirse con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, sin condiciones previas y a "cooperar estrechamente con él para aplicar la hoja de ruta".
"Quiero hacer avanzar el diálogo con el pueblo palestino", dijo el primer ministro de Israel.
Más adelante, contestando a una pregunta, precisó que la liberación del soldado Guilad Shalit, cautivo en Gaza, no es una condición previa a la reunión e incluso puede que una entrevista con Abbas sea una ayuda.
Pero advirtió de que la liberación de Shalit es "la prioridad número uno de Israel" y que no puede haber progresos notables en el proceso de paz hasta que se realice.
Tony Blair llegará hoy domingo a Ramala para entrevistarse con Abbas, quien por su parte ha hecho saber que está dispuesto a ver a Ehud Olmert sin condiciones previas.
Pese a que al primer ministro británico ya ha anunciado que abandonará el poder dentro de un año -consecuencia indirecta de la impopularidad de su política exterior-, Olmert recalcó que aquél para Israel sigue siendo un aliado valioso y admirado.
"La historia recordará y agradecerá" algunas "inapreciables" contribuciones suyas", dijo Olmert refiriéndose en particular a los esfuerzos de Blair por detener el programa nuclear iraní.
"Valoro sus consejos y sus propuestas y su ayuda es de gran importancia para hacer avanzar el diálogo con los palestinos, seguirá desempeñando un papel crucial", en el año que le queda, siguió Ehud Olmert, quien también tiene que hacer frente en casa a críticas por la manera en que llevó la guerra del Líbano.
Un grupo de intelectuales y políticos palestinos escribieron una carta abierta a Tony Blair acusándole de "venir a lavar con agua palestina la sangre libanesa".