Las conservas vegetales destinadas a la alimentación son aquellos productos que, envasados en forma hermética, han sido sometidos a procesos de esterilización industrial mediante maquinaria para conservas.
En este ámbito, también podemos clasificar como conservas las frutas y hortalizas ultracongeladas, aunque su vida media sea inferior a la vida media de un enlatado.
Las fábricas de conservas vegetales en la actualidad elaboran con frutas y hortalizas una enorme variedad de enlatados. Los fabricantes de conservas vegetales de calidad intentarán satisfacer las necesidades nutritivas del consumidor, permitiendo obtener frutas y verduras nutritivas fuera de temporada o presentada de diferentes formas (puré, mermelada).
Ciertas conservas vegetales pueden estar sometidas a algún tipo de procesado para ofrecer al consumidor tanto más variedad, como otros sabores.
Podemos apreciarlo claramente si nos fijamos en las mermeladas de fruta, a las que se les añade gran cantidad de azúcar como parte de su conservación, en el paté de aceitunas, elaborado a partir de aceituna triturada y aceite de oliva, en las verduras precocidas, en latas de frutas en almíbar, un jugo hecho a base de agua y azúcar, etc. Cualquier procesado previo a la conserva debe garantizar al consumidor que el alimento es seguro y saludable y que se están cumpliendo las normativas legales en cuanto a manipulación y envasado.