A través de 30 años, el movimiento de Pequeñas Ligas de béisbol en Panamá, ha sido un ejemplo de organización, desprendimiento y dinamismo. Este programa no busca solamente hacer de los niños grandes atletas, sino grandes hombres con conceptos bien definidos de honestidad, juego limpio y de hacer siempre lo mejor.
Fue 1969, cuando la liga de Bethania fue admitida en el programa de Pequeñas Ligas a nivel Mundial. En 1973, el Club de Leones de Panamá, motivado por don Felipe Motta, entra en escena, brindando su apoyo para el nacimiento de más organizaciones en todo el país.
Parte del éxito de esta organización ha sido su independencia y alejamiento de las pugnas de los dirigentes, que casi en todos los deportes es perjudicial. La gente así lo percibe y por esa razón, es mejor que los grandes no metan del todo sus narices en las Pequeñas Liga. Dejen a los niños jugar al béisbol sin interferencias de ninguna clase. El gran juego es de ellos, no de los grandotes.
Hoy día las Pequeñas Ligas de Panamá, abarca 4 categorías y en la actualidad hay más de 6, 000 mil niños afiliados. Todos los años los equipos campeones en sus respectivas categorías participan en los torneos regionales y varias novenas nos han llenado de satisfacciones.
Las Pequeñas Ligas de béisbol han sido semilleros de grandes atletas, que después han jugado en las Grandes Ligas, como Carlos Lee, Roberto Kelly, Ramiro Mendoza, Julio Zuleta, Fernando Seguignol, Mariano Rivera, Julio Mosquera, entre otros. Todos ellos han sido la inspiración de miles de niños panameños.
Hoy día cuando se vislumbra una disputa entre dirigentes, por cuestiones y rivalidades que todos conocemos, es bueno dar un alto, pensar mejor las cosas y dejar que cada quien en su espacio bien ganado, siga adelante con el apoyo de siempre.