La religión católica demanda de sus seguidores la realización reglamentaria de por lo menos cinco o seis de los siete sacramentos en los que se fundamenta su fe. Bautismo, Penitencia, Primera Comunión, Confirmación, Matrimonio, Orden Sacerdotal y Unción de los enfermos.
De la llamada extremaunción, como era conocido en un principio dicho sacramento, es poco lo que saben muchos católicos. Por ello, una gran cantidad de personas tiene la convicción de que la administración de la unción se debe hacer sólo cuando se está en el lecho de muerte.
Pero no es así. "La unción de los enfermos no debe interpretarse como un pase al cielo o el perdón de todos los pecados a la hora de morir. Es la manera como Dios se hace presente, a través de la Iglesia, para acompañar, dar apoyo y alivio en la enfermedad o peligro de muerte a los creyentes cristianos", dijo Adiodato Bedoya, actual párroco de la Iglesia San Juan Bosco, de Pedregal.
Bedoya tiene una vasta experiencia en administrar este sacramento. Ello se desprende de su anterior cargo como capellán de la Iglesia de Cristo Rey, donde administró por espacio de seis años este sacramento a pacientes del Hospital Santo Tomás y Hospital del Niño. "Regularmente se practican de 5 a 10 unciones diarias en este centro hospitalario (Santo Tomás)", dijo Bedoya, quien además posee una especialidad en psicología.
Además, reiteró que este sagrado sacramento puede ser aplicado cuantas veces sea necesario.
Eso dista mucho de lo que hoy realiza como párroco de la comunidad de Pedregal, donde según él, es muy escasa la solicitud de la aplicación de este sacramento.
SE DEBE ESTAR CONSCIENTE
Muy lejos de lo que el grueso de la gente cree, la unción se debe administrar reglamentariamente bajo dos condiciones específicas: que la persona esté en sus cinco sentidos y que sea bajo la solicitud del mismo.
Eso si se da en situación ordinaria. Si es de manera extraordinaria, es decir en casos fortuitos como accidentes automovilísticos o cualquier otra situación donde se vea en peligro de muerte, se aplica, así sea inconsciente, bajo la premisa, según Bedoya, de que la persona vivió una vida de buen cristiano.
¿A QUIEN SE LE ADMINISTRA?
Se aplica al enfermo, a quien se vaya a realizar una operación en especial, las más delicadas; a la embarazada, no porque vaya a fallecer, sino porque todo parto es riesgoso; a los ancianos y a los niños con más de 10 años, siempre y cuando estén en condiciones de pedir y entender el sacramento.
¿QUIEN LO ADMINISTRA?
Debe ser una persona consagrada al sacerdocio. En ese caso, sólo lo administra un sacerdote o el obispo.
EL RITUAL
Una vez que el cura es solicitado, él junto a los familiares del enfermo, o solo, si es el caso, inicia una rápida evaluación del estado emocional del enfermo, se sondea cómo anda su fe con preguntas relacionadas a este tema, eso en el caso que haya tiempo por la condición grave del paciente.
Luego se hace la introducción al rito con oraciones en las que se encomienda el enfermo al Señor. Luego, se hace la imposición de las manos con una oración. Con el óleo sagrado se unta la frente y las manos, mientras se reza una oración.
UNA MISION DIFICIL
Bedoya narró lo crudo que puede resultar para un trabajador de la fe la aplicación de la unción en un centro hospitalario, como el Santo Tomás, en donde en más de una ocasión tuvo que aplicarlo a personas mutiladas por accidentes o baleados.