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Las trincheras de Biroquerá  |
La Fuerza Pública está en el ojo de la tormenta. La violencia que azota las calles hacen llover críticas sobre los uniformados, sobre todo la Policía Nacional y sus 15 mil componentes.
Antiguos oficiales consultados revelan que la clave para contrarrestar la delincuencia es un buen plan de vigilancia y la rapidez en responder ante una acción de los maleantes.
En las ciudades avanzadas se mide la eficiencia de la Policía en el tiempo que tome al responder a una llamada para atender un caso. Dos minutos es el tiempo óptimo, pero en Panamá eso es un sueño, difícil de hacer realidad.
Según los ex oficiales, un plan de vigilancia depende mucho de unas buenas estadísticas, que deben ser preparadas por un personal diferente al área objetivo de medición, para evitar que la influencia de los jefes pueda forzar a reducir el porcentaje de los hechos delictivos.
Lo más sencillo era preparar un plan de vigilancia geográfico.
Para los entrevistados, lo más correcto es que la Policía tenga un centro de cómputo con las matrículas de los vehículos y el récord de los criminales. Así cada vez que un patrulla detiene a un auto o una persona, los policías puedan radiar al control y pedir el prontuario.
Además resaltaron que en el tiempo del coronel Leonidas Macías, se estableció en Panamá-Policía un denominado "grupo operacional móvil" integrado por 150 efectivos, que eran enviados a los sectores de mayor delincuencia.
Ciento cincuenta hombres en las calles hacían mudar a los maleantes y lograba resultados "drásticos y rápidos". La Policía se hacía sentir, destacó la fuente.
Además alegaron que frente al alto nivel de violencia, sería recomendable prohibir el portar armas e imponer sanciones fuertes a los que infrinjan esas normas. El que quiere tener armas que las mantenga en su casa. |