La maestra Lili, como todos en Pocrí la conocen es la bisnieta de Juana Portolatina de Juárez, quien fuese la primera persona que trajo la tradición de la venerada Virgen del Carmen, y patrona de los pocrieños.
La señora Juana Portolatina de Juárez inició esta veneración en los alrededores de 1840, cuando era un villorrio con una estampita de la Virgen del Carmen, la cual siguió un llamado de la Virgen porque fue una tía que le pidió que le leyera la novena en el mes de julio y ella, según le decía a sus familiares sentía algo muy grande y especial como que la Virgen la llamaba.
Todo esto se inició con una estampita, ya que no tenía nada más, por lo que luego solicitó le pintaran en una tabla esa imagen continuando con su devoción.
El 16 de julio se realizaron las novenas en su casa, en donde con el paso de los años se acercaron familiares, vecinos y amigos, quedando ya de costumbre.
En una visita que realizó a Pocrí, una señora procedente de Taboga, fue a las novenas de la Virgen, las cuales se realizaban en la casa de la señora Juana, ya que no había capilla, ni iglesia, por lo que la visitante le propuso conseguirle una imagen que fuera más grande y mejor que la imagen en la tabla.
La señora en su próxima visita llegó con la imagen, la cual consiguieron a través de los pocos recursos que pudieron obtener algunos habitantes y la señora Juana, de sus prendas.
En su residencia se realizaban las novenas, después de estas se hacían unas fiestas paganas con juegos de toros en donde se amarraba un ternero en el poste, tiraban tiro de escopeta al aire, que es lo que viene siendo los fuegos artificiales ahora y se tocaban las campanas que eran unas barretas de hierro que se usaban para cerrar las puertas.